COMO UN FARO

images (2)Santa Teresa, al hablar de oración, tomó como referente la tierra. Ella era una mujer de tierra, y de tierra adentro, de Castilla. Yo soy una mujer de mar, y de mar adentro. De una isla que tiene siete faros, como siete centinelas vigilantes en las oscuras noches del mar. Contemplando los faros, consideré que ser orante es ser como un faro.
Los faros son estables, firmes, solitarios, permanecen siempre con fidelidad vigilante.
Alumbrando en la oscuridad, son aviso que señala puerto de salvación para las naves que surcan los mares en las oscuras noches de los tiempos.
El faro no es la salvación, el faro señala con humilde certeza que cerca hay refugio seguro, puerto de salvación.
Los faros se parecen al Bautista que señala con el dedo y pregona seguro: “ved ahí al cordero”.
Ser orante es permanecer, como los faros, en estos lugares estratégicos, solitarios, expuestos a todos los vientos y a todas las tempestades del mar, para ser, en la noche oscura de la humanidad, una pequeña luz que señala puerto de salvación: Jesús. La oración es un faro iluminador de verdades, guiador de caminos, orientador de vida para el evangelio.
Orar nos pone firmeza para permanecer cimentados en la roca. Nos mantiene vigilantes en la noche oscura para que el faro de nuestra fe alumbre, señale y avise, a los hombres y mujeres de buena voluntad que buscan encontrarse con el Señor. Ser un humilde y sencillo faro nos baste.

Anna Seguí ocd

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