LA GUARDA DEL CORAZÓN

 corazónMi muy querida Mara: Me pides que te hable de la “guarda del corazón”, e instintivamente me viene a la memoria los padres-madres del desierto, del yermo y la Tebaida, ermitaños, anacoretas, monjes y monjas. Nombres tales como: Antonio, Pacomio,  Evagrio, Juan el solitario, Ammonas, Simón el estilita, Sinclética, Teodora, Benito de Nursia, Francisco y Clara de Asís, los más allegados como Teresa de Ávila, Juan de Fontiveros, y tantos otros, que son para nosotros testimonios de una fe substancial, vivida en las más radical soledad y ascesis de los desiertos y monasterios. 

Libros tales como: “Pustinia”, “La Filocalia”, “El peregrino ruso”, “Apotegmas de los padres-madres del desierto”, la Regla de Benito, las Obras de Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Son iluminadores de la vida que llevaron estos hermanos nuestros que nos precedieron, y que conformaron un estilo de vida de la que somos continuadoras hoy.

Todas estas obras fueron ilustrativas y fervorosas lecturas en mi juventud, me iban caldeando el corazón suscitando el deseo de una vida centrada en el seguimiento de Cristo, para llevarla a cabo según el ejemplo de estos hombres y mujeres que lo dejaban todo y se retiraban a las soledades de los desiertos y monasterio.

Luego, el proceso de fe personal, el sentido y necesidad de una moderación y equilibrio, y la misma vida de Jesús con su propuesta evangélica, me llevaron a entender las nuevas formas de vida que la Iglesia, según el Concilio Vaticano II, pide o aconseja para los hombres y mujeres de nuestro momento histórico actual.

No me retrotraigo a pensar “la guarda del corazón” como la formulaban ellos, los padres-madres antiguos, sino cómo concibo y entiendo yo la guarda del corazón desde mi realidad personal e histórica, y según mi deseo de vivir una vida para el Evangelio, escondida en Cristo.

Dejando clara mi incapacidad y poca virtud para llevar adelante el reto y tarea de tal proyecto de vida, porque de barro, y muy frágil arcilla soy, es decir, sensible y carnal, con toda la dificultad que esto implica, a la vez que humana naturalidad también. Sin embargo, movida siempre por un amor apasionado por Jesús, ansío un seguimiento y adhesión a su persona, procediendo, a imitación de Cristo, con entrañas de misericordia, tal y como vivió Él para los demás.

Para mí, la guarda del corazón no tiene otro sentido ni trae otro intento que: “pasar haciendo el bien”, como lo hizo Jesús, modelando el corazón a imagen del suyo e imitando su hacer y proceder, hasta adquirir su mentalidad, como dice Pablo: “Nosotros tenemos la mente de Cristo” (1Co 2,16).

Esto requiere de mí una pertenencia absoluta a Jesús, guardando el corazón para Él en fiel enamoramiento, que es entrega radical a su proyecto de amor, llevando adelante el plan del

Reino, concretado en las Bienaventuranzas, y realizarlo en la realidad de la vida contemplativa, y en la práctica de la vida fraterna en comunidad.

La guarda del corazón es la vigilancia hecha de súplica orante, para vivir con claridad, verdad y limpieza en las intenciones y en el proceder. Conocedora también de la fuerza fascinadora que este mundo y sus placeres ejercen sobre mí, la guarda del corazón me lleva a permanecer en humilde ruego, para que la gracia del Espíritu Santo vaya fortaleciendo desde dentro sus dones, que hagan posible la práctica de una vida para el Evangelio, atenta a los hermanos, viviendo ofrecida en servicio generoso, amando y perdonando, porque el amor no se realiza sin el perdón, y aportando alegría desde el sereno gozo del corazón. “Vivid alegres por la esperanza que tenéis” (Ro 12,12).

Mi ascesis personal es muy elemental y sencilla, es decir: trato de ser sobria y moderada en las maneras, hacer todo con un proceder benévolo, inteligible y humilde. Poner dignidad humana a la vida, hacer de la convivencia el centro del más merecedor y radical amor para la alegría y armonía en las relaciones. La guarda del corazón es la absoluta seguridad y cuidado de querer llenar la existencia de la voluntad de Dios, en función de una plenitud personal y comunitaria. Así, en la asidua lectura de la Palabra de Dios, hallo la fuente de la que mana el sólido alimento espiritual y la sabiduría orientativa para la vida.

La guarda del corazón, finalmente, la entiendo como un dejar a Dios que sea Dios, y haga surgir desde dentro hacia fuera aquella verdad más profunda de hijos amados y libres, y no de esclavos sometidos a las seducciones que nos deforman el rostro humano creado a imagen y semejanza suya. Para ello debo disponerme a que Dios purifique la violencia que hay en mí, y dejar que su Espíritu modere el mío. Adquirir sosiego interior hasta hacer fluir la paz y la reconciliación.

Todo esto es lo que creo entender como la guarda del corazón, esa realidad que me mantiene íntimamente unida a la oración continua, al silencio y la soledad, desde donde se equilibran los afectos y las emociones. Ni distraerme ni dispersarme, ganar fuerza en gobernarme, concentrar el ser, asentarme sobre la roca sólida que es Cristo. Hallo fuerza y gracia de Dios para llevarlo adelante, con la ayuda de la hermanas también.

Mi querida Mara, no sé si esto que te cuento satisface la pregunta que me hacías, y que yo ahora te transfiero a ti: ¿Qué entiendes tú, querida Mara, por la guarda del corazón, cómo la vives?, quiero que me lo cuentes, ansiosa estoy por saberlo de ti.

Y reza también por esta amiga tuya que lo lleva adelante como un “caracol cojo”, que desea mucho y puede poco. En fin,  que nada turbe mi corazón, more en él Jesús y nada me arranque de esa quietud estable, de esa morada interior en la que me hallo bien guardada.

Acoge este gran abrazo que te doy, sabes que te quiero de corazón.  Nura

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13 thoughts on “LA GUARDA DEL CORAZÓN

  1. Wilka Irene RONZONI (@Wilkairene) 17 marzo, 2016 / 4:03 am

    ¡Qué tema, Ana! Un tema que nos toca a todos, ni que hablar a los casados que quisiéramos vivir nuestro matrimonio como vocación cristiana; un tema que muchas veces se ignora, se soslaya, se evita. ¡Muchas gracias por este valioso aporte!

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  2. jrivaya 17 marzo, 2016 / 4:26 am

    Cada vez más profunda ,de corazón guardado y humildad conmovedora con incisivo auto examen y testimonio ejemplarizante. Atravesada de Dios. Gracias

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  3. Lucía 17 marzo, 2016 / 5:11 pm

    Gracias “Nura” por compartir tanto y todo…
    Me hago a mí misma la pregunta que le haces a “Mara”, que algún día quisiera poder contestar con la lucidez y la hondura que Dios quiere para mí.
    Un abrazo de corazón

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  4. Paola Alejandra 17 marzo, 2016 / 5:37 pm

    Muchas gracias. En el contenido de la reflexión hay belleza.

    Date: Thu, 17 Mar 2016 01:31:00 +0000 To: paodjym@hotmail.com

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  5. MariCris de Jesús 17 marzo, 2016 / 9:03 pm

    Querida Ana: Nos entregas un plan de vida, que con las pequeñas modificaciones debidas al estado de cada persona, es sencillo de seguir si seguimos apegados íntimamente a las huellas del Señor y de su santa Mamá. Obviamente que debemos hacerle algunas pequeñas violencias a nuestro “yo”, pero el resultado es maravilloso, a mi entender. Tú lo aplicas a la convivencia con tu comunidad, y yo a mi familia y a las hermanitas de mi comunidad seglar, por momentos es cuesta arriba, pero vale la pena. Gracias por hacerlo sencillo con tus palabras.
    MariCris de Jesús Ocds

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  6. Jânio Silva 23 marzo, 2016 / 5:30 pm

    olá querida Ana,
    Você me faz crer que a santidade não é um sonho impossível ao homem atual. Muito obrigado.

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    • Anna Seguí ocd 23 marzo, 2016 / 5:52 pm

      Dios nos ama como hijos queridos. Si miramos las personas con ojos limpios, veremos lo santo que hay en cada uno. Así nos mira Dios, y nos santifica.

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  7. Jânio Silva 23 marzo, 2016 / 5:54 pm

    Olá Anna,
    Suas belas palavras me fazem crer que a santidade é possível para o homem atual que vive meio a tantas tribulações. Muito obrigado. Feliz Páscoa !!

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