TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN

cargar con la cruzQueridísima Mara: En lo que se refiere a la Teología de la Liberación, solo quiero reafirmarme en lo que ya te dije en la última conversación que mantuvimos. Que la Teología de la Liberación es la teología del cariño de Dios hacia los pobres, teología de la ternura y amor misericordioso hacia los pequeños y menesterosos del Reino. 

Cómo me gustaría que la jerarquía de la Iglesia fuese más condescendiente con aquellos hombres estudiosos de esa teología, que destacan por su pensamiento crítico, innovador y renovador, comprometidos y cercanos a los pobres y su causa. Su intento ha sido hacer una teología que mira a los pobres con la mirada de Jesús, con predilección y misericordia hacia ellos.

Con Juan Pablo II, muchos fueron los teólogos amonestados y destituidos de sus puestos de enseñanza; por nombrar algunos de ellos te diré: Hans Küng, Jacques Dupuis, Leonardo Boff, Marciano Vidal, Benjamín Forcano, José Mª Castillo. Fue también revisada la obra del padre de la Teología de la Liberación, el teólogo Gustavo Gutiérrez, tenido bajo sospecha por su análisis filosófico marxista. Y muchos otros. Entonces Ratzinger era prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe. Bajo su pontificado, Benedicto XVI, siguió en la misma línea, aunque más suavizado. En aquel momento le tocó el turno a Jon sobrino, finalmente, no hubo disposición disciplinar, sino solo algunas matizaciones a unos puntos concretos de su cristología.

Gracias a Dios, nuestro actual Papa Francisco, está haciendo de su papado una clara opción por los pobres, lo ha expresado así: “Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres”. Esta es la intuición fundamental de la Teología de la Liberación, una defensa de la dignidad humana de los hijos de Dios en favor de la vida y contra la pobreza injusta. Aunque el Papa no hable propiamente de la Teología de la Liberación, sí habla de la dignidad y libertad humana, derecho de toda persona en este mundo.

Al temor que me expresas puedo asegurarte que jamás una teología ha justificado las armas, y si en la de la liberación, o en nombre de ella, algunos las tomaron, ten por cierto que estos han sido personas que se han excedido y nadie lo aprueba ni defiende. Ninguna teología puede aprobar algo semejante. Con Jesús y desde el Evangelio, las armas y la violencia no se justifican. Jesús es el portador de la paz y el amor en plenitud. Su ser y hacer se llama “Bienaventuranzas”. Sin embargo, Jesús y su Evangelio sí condenan la injusticia y la violencia contra los pobres.

Todo sistema que provoca la pobreza de unos, frente al enriquecimiento de otros, no es de Dios, porque está en contra de su deseo de bien y la dignidad humana. Toda teología debe tener en cuenta la justicia y la libertad de los hijos de Dios, si quiere ser teología cristiana. Y en la de la liberación esto queda muy patente, siempre favorecedora de los pobres, como lo hizo Jesús. Es una teología que ha sabido ofrecer esperanza a los sufrientes de la tierra, aportándoles la Buena Noticia de la liberación. Ahí radica su grandeza.

Porque somos limitados, a veces psíquicamente desajustados, con frecuencia surgen extremistas que sacan las cosas de su contexto y se extralimitan. Si hacemos memoria histórica, nos hallamos con las cruzadas y la misma Inquisición, desgraciadamente todo esto fue impulsado por el sistema eclesial oficial. Más recientemente, vimos al mismo Juan Pablo II celebrando la Eucaristía en la que Pinochet  estaba presidiendo un puesto de honor. Militar responsable de numerosos asesinatos y torturas, durante su dictadura en Chile, cometiendo graves violaciones contra los derechos humanos. ¿No fue esto muy hiriente para un pueblo que sufría su dictadura implacable? ¿No se tiende demasiado a condenar más los de una parte que los de otra?, tal vez sí, desgraciadamente.

La Teología de la Liberación tiene en su base el libro del Éxodo, y nace del grito angustiado de los pobres y oprimidos: Bien visto tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto, conozco sus sufrimientos, he bajado para librarle / ve yo te envío” (Ex. 3). Moisés es el hombre elegido para este acontecimiento libertador. Jesús retoma también la voz del profeta Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque Él me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos” (Is 61,1-2). Jesús pretende la liberación de la persona humana, lo expresa mediante las palabras del profeta, que Él hace suyas como plan salvador de su mensaje. En todo esto hallamos el acontecimiento fundante de dicha teología: atender la voz gimiente de los pobres y oprimidos. Esta será la larga historia de Israel. El mensaje de los profetas se irá oyendo cuando el pueblo rompa los vínculos de correspondencia y fidelidad que Dios les había pedido: “Si guardáis y obedecéis mi Alianza, seréis mi propiedad personal” (Ex. 19). El pueblo no era fiel a Dios, y los profetas surgen para hacerles ver su infidelidad.

Así sucede hoy en la Iglesia. La Teología de la Liberación pone total atención a los pobres y oprimidos de todos los tiempos, razas, culturas y naciones, porque Jesús vino para salvar todo lo perdido. Él, con su misericordia quiso liberar, curar, sanar, perdonar, acoger y colmar. La predicación de Jesús va toda ella en esa línea de liberación, y de ahí toma la teología su orientación, queriendo ser liberación al servicio del amor. Toda teología debe ser portadora de liberación, porque Dios es un Dios libertador.

Es innegable que los predilectos del Reino son los pobres. Jesús se posicionó contra el rico epulón, y se mostró a favor de los pobres llamándolos bienaventurados. Jesús busca lo perdido para salvarlo y dignificarlo. Pobres y menesterosos somos todos, sin embargo, Dios nos ha creado con la dignidad de hijos suyos, libres y llenos de señorío para abastecernos, viviendo con la dignidad propia que nos corresponde como seres humanos. Sin embargo, hay sistemas tiranos que hacen pobres y oprimidos de manera permanente. De ahí que la Teología de la Liberación, basada puramente en la Palabra bíblica, denuncie aquello que produce esclavitud y miseria humana. No solo condena, sino que combate la pobreza con sus efectos denigrantes. Una teología cercana al sufrimiento de los desfavorecidos.

Si somos de verdad seguidores de Jesús, hemos de tener un corazón semejante al suyo, un corazón de pobre, ya que sin ello nos es imposible amar como amó Él, un amor libertador. Debemos adquirir un gran sentido de la justicia del Reino. Jesús mismo se hizo pobre y presente entre los pobres, hasta llamarlos bienaventurados. Él hace de la opción por los pobres y marginados el distintivo de su misión. Su muerte será una consecuencia de su obrar, que provocó el odio y la violencia de la jerarquía de su tiempo, porque veían en su predicación amenazados sus intereses.

Creo que todo esto muestra un poco la esencia de la Teología de la Liberación. Ella quiere ser levadura en la masa para crear una valiosa fraternidad. Ofrecer al mundo un modelo realista de comunión y comunicación de bienes, pan partido y repartido entre todos. La Teología de la Liberación es profética, cuando denuncia eficazmente los sistemas creadores de miseria. Y se acerca a los pobres, a aquellos que son explotados, ignorados y rechazados por estos sistemas de poder, manifestándoles el mensaje libertador. Cuando la pobreza llega al extremo de la miseria, no es de Dios, no para sus hijos. Nadie tan potencialmente rico, ni nadie tan escandalosamente pobre. En uno y otro extremo queda oscurecido el plan de la justicia de Dios, se pierde la dignidad de la persona humana. Pero, en la prepotencia de los ricos, incapaces de compartir, se deforma el rostro de hijos de Dios, alejándose de los hermanos. Se trata de adecuar todo a los valores del Reino que nos enseñó Jesús, que nos abren a la solidaridad.

Todo se debe construir desde la caridad, la justicia y la paz, jamás la violencia, ¡jamás! La violencia destruye la paz y la armonía de los pueblos, nos desfigura el ser. El Evangelio debe suscitar en el corazón de la persona humana un claro compromiso por la justicia. En la raíz de la Teología de la Liberación está el seguimiento de Cristo, y de ahí surge toda la exigencia cristiana, la escucha atenta y responsable de la Palabra de Dios, y el compromiso con la justicia evangélica-social hacia los pobres.

Llegará un día, ¡ojalá fuese ya!, en que la jerarquía, lo “oficial” de la Iglesia, mostrará más el rostro misericordioso de Dios Padre. Y no tanto el aspecto normativo, disciplinar y observante, tantas veces con la amenaza moralizante de “pecado”, ahogando con ello la frescura y espontaneidad de mucha gente buena y veraz. Bien es verdad que en el “sanedrín” romano también hay algún que otro Nicodemo, Gamaliel…  Hemos de caminar hacia algo novedoso, urge un cambio. El Evangelio es siempre novedad. Todo tiene que comenzar y surgir desde las comunidades de base, desde la actitud orante de los creyentes que conocen, escuchan y aman la Palabra de Dios, la meditan y la hacen vida. El Papa alienta la esperanza de una Iglesia humilde y sencilla, desnuda de poder y servidora de los pobres, con medios también pobres.

Es desde ahí donde debe surgir el compromiso para hacer que todo cambie. El Papa y los obispos no solo deben exhortar y corregir, sino también escuchar y dialogar con las comunidades eclesiales de quienes son sus servidores. El verdadero servicio se ejerce dialogando, confrontando, proponiendo.  Jamás imponiendo. Donde no hay diálogo no hay libertad, y sin libertad no se puede crecer. Nadie debe ser víctima de quienes ejercen la autoridad con excesivo autoritarismo. A los ojos de Dios todos somos iguales, y solo Él es infalible. El Papa, los obispos, tienen que sentirse interpelados por los que estamos en la base, porque los laicos también saben de la sabiduría de Dios, y ellos son tocados e iluminados eficazmente por la inspiración del Espíritu Santo. “El Espíritu sopla donde quiere”, nadie lo puede controlar. El pueblo de Dios debe ser escuchado.

Bueno, mi querida Mara, con todo esto, espero no escandalizarte. Tú ya me conoces bien, sabes del sentido crítico que llevo en mí. Es mi deseo seguir comprometida, sirviendo y haciendo Iglesia desde mi puesto de orante en el Carmelo, para ayudar a mantener la lámpara de la esperanza evangélica siempre encendida. Creer es tan sencillo, tener a Dios como el único Señor de la historia y vivir plenamente adherida a Jesús, construyendo con Él una vida para el Evangelio. Apelo a la libertad responsable para todos.

Me doy por muy complacida si en algún momento he podido ayudar a alguien a vivir más desinhibido. Y satisfecha me siento de vivirme a mí misma así, amplia y dilatadamente libre ante Dios y las personas. Bien es verdad que, con frecuencia, me sitúo ante el sistema eclesial como Jesús ante el Sanedrín, como “un judío marginal”. Bien me está.

Me despido con la placentera certeza de la fiel amistad. Te alcance mi oración. Tuya siempre. Nura

Anuncios

13 thoughts on “TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN

  1. José Martínez Rivera 1 abril, 2016 / 9:33 am

    Sumamente esclarecedor en un tema donde se han dicho tantas “tonterías”. Felicitaciones, Anna, y un saludo a mi amiga Gema

    Me gusta

      • José Martínez Rivera 1 abril, 2016 / 9:56 am

        Para todos aquellos que preguntan por esa teología que no hace más que recoger y sistematizar de alguna forma los documentos de Medellín, es un artículo sencillo y profundo a la vez, capaz de ser entendido por todo el mundo. Gracias de nuevo, yo me lo guardo para poder responder en clase cuando me pregunten de nuevo por el tema.

        Me gusta

  2. xid 1 abril, 2016 / 9:40 am

    Con todo el cariño del mundo no estoy de acuerdo. La teología de la liberación supuso en América la sustitución de la esperanza en Dios por la esperanza en las leyes, y el comienzo de la descatolización del continente.

    Me gusta

    • xid 2 abril, 2016 / 5:13 pm

      Lo diría con mis palabras pero basta las de catholic. net:
      La llamada “teología de la liberación” asume el análisis marxista de la realidad y sus principios:

      a) materialismo histórico: que señala que las causas de los acontecimientos históricos son exclusivamente económicas y la historia es la historia de la lucha de clases, y

      b) la praxis: la verdad no es, sino se hace; lo que importa es la ortopraxis.

      Estos principios de corte marxista los aplican a la interpretación del Evangelio y la práctica pastoral con lo que logran desfigurar nuestra fe. Para la “Teología de la liberación”:

      Jesucristo: es considerado no como verdadero Dios Encarnado que, con su Muerte y Resurrección, nos ha redimido, sino como un símbolo de la humanidad que lucha por la liberación de los “opresores” y que muere en defensa de los pobres

      La Iglesia: debe tomar parte en la lucha pues la “neutralidad” es imposible ya que equivale a estar con los poderosos. De ahí que debe tener una “opción preferencial por los pobres” y constituirse en “Iglesia del pueblo” que nace del pueblo, y que reconoce la jerarquía sacramental que es “clase dominante” y por tanto debe ser combatida. (Puebla, nn. 262- 263).

      La fe es reducida a “fidelidad a la historia”; la esperanza a “confianza en el futuro”; la caridad a la “opción por los pobres”.

      Los sacramentos: son “celebraciones del pueblo que lucha por la liberación”: se indoctrina en este sentido al pueblo por medio de homilías, cambios en la liturgia, etc., para que “tomen conciencia de clase” y se les anima a la lucha contra la “clase dominante”. Curiosamente, así la Iglesia viene a ser – – según estos “teólogos”- – respecto a los pobres, lo que el partido comunista pretende ser respecto al proletariado.

      La escatología es sustituida por el “futuro de una sociedad sin clases” como la meta de la liberación en la que se habrá “hecho verdad” el amor cristiano a todos, la fraternidad universal.

      Evidentemente se trata de un peligroso cúmulo de errores al ser una completa subversión del cristianismo.

      Los errores pueden sintetizarse así:

      a) el error radical está en el mismo “principio hermenéutico” con el que se pretende interpretar el Evangelio para sacar de ahí una praxis: ese principio es el materialismo histórico, que niega la prioridad del ser sobre el hacer, y por tanto, de la verdad y el bien de la acción humana. Este principio es totalmente falso y no es demostrado ni demostrable;

      b) La lucha de clases no sólo es un error porque sea contrario a la caridad (puede haber una guerra justa, existe la legítima defensa, etc.), sino que es un error sobre todo porque se le concibe como algo necesario, ineludible y constitutivo de la historia negando la libertad de la persona y su capacidad para dirigir la historia mediante esa libertad y contando con la Providencia Divina;

      c) además de negar verdades fundamentales (sobre Cristo, la Iglesia, los Sacramentos, etc.), en la práctica, conduce a someter a la Iglesia a una dirección política determinada, no sólo ajena a su misión sobrenatural, sino que desemboca en una situación humana deplorable, como en el socialismo real, en el que la persona no cuenta ni se le reconoce su dignidad de hijo de Dios.

      Sin embargo, hay que tener en cuenta que, puede darse una verdadera Teología de la liberación, es decir, del pecado y de sus consecuencias (no sólo de sus consecuencias materiales).

      Una justa crítica a la Teología de la Liberación no niega las graves injusticias que sufren los pueblos y la responsabilidad del cristiano de trabajar para aliviarlas en la línea de la auténtica doctrina social de la Iglesia, la cual se fundamenta en las Sagradas Escrituras y las enseñanzas de los Padres.

      Me gusta

  3. Laureano Rojo 1 abril, 2016 / 4:33 pm

    Doy gracias a Dios que una hija de Santa Teresa de Jesús nos haya dado una explicación tan clara de la realidad de esta Teología. Ciertamente todos los extremos son malos, pero quienes crearon esta Teología pensaban siempre en los predilectos del Señor: los pobres. Gracias Anna. Conservo el artículo. FELIZ PASCUA.

    Me gusta

    • Anna Seguí ocd 1 abril, 2016 / 5:11 pm

      Querido Laureano: ¡un honor! recibir tus palabras alentadoras, gracias de corazón. Sigue misionando, pobre entre los pobres, como Jesús, que “pasó haciendo el bien”. Quererte, es fruto de la pascua de Jesús. ¡ÁNIMO Y ADELANTE!

      Me gusta

  4. piligimeno 1 abril, 2016 / 4:44 pm

    Un tema controvertido, del que ignoro muchas cosas, con tu articulo me he aclarado un poco, sin duda, el inicio de esta teología era el sentir de los pobres y de los pueblos, no creo surgiera para contrariar la Iglesia ni mucho menos, la buena intención en algunas ocasiones puede tener efectos contrarios…lo importante es el sentido y que este no se pierda

    Me gusta

    • Anna Seguí ocd 1 abril, 2016 / 5:23 pm

      Los teólogos de la liberación, su sentir y escribir, es puro Evangelio. Si quieres conocer un poco esa teología, te recomiendo cuál quier libro de Gustavo Gutierrez, Jon Sobrino, Leonardo Boff, Segundo Galilea.

      Me gusta

  5. xid 2 abril, 2016 / 5:15 pm

    Y además, En 1984 la prensa española difundió un documento informando que se trataba del texto preparatorio de la decisión sobre la teología de la liberación que se preparaba para tomar la Congregación para la Doctrina de la Fe a pedido del Papa Juan Pablo II. El texto calificaba a la teología de la liberación como “la gran herejía de nuestro tiempo” y sostenía que “la teología de la liberación constituye un peligro fundamental para la fe de la Iglesia

    Me gusta

  6. jsarrioi 6 abril, 2016 / 9:18 am

    Estimada germana.
    Les teves vitals i emocionants paraules ens han portat a Lucía i a mi a vessar abundoses llàgrimes. Quina tendressa! Qina força! Quina dolçor! Quin Amooooor!!!!!! Quanta falta fan aquestes paraules femenines dins de l’Esglèsia. Que gran eres!!!!
    Sempre amb tú i per tú. Et volem.
    Els teus germans en Crist
    Josep Maria i Lucía.

    PAX ET BONUM.

    Me gusta

    • Anna Seguí ocd 6 abril, 2016 / 10:39 am

      Gràcies, les vostres paraules m’han commogut i omplert de joia. La comunió i l’estimació fraterna em donen força per caminar en fidelitat creativa. M’encomano a la vostra amistat i pregària. De tot cor. Anna

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s