LA ESPIRAL DEL CONFLICTO

images (76)Ante la prueba, ante el conflicto, ante lo insoportable, no huir ni competir, sino solo mantener una actitud tranquila, con mirada serena y firme ante la dificultad. No permitirnos entrar en la espiral del conflicto. Que fácil nos resulta ser succionados y arrastrados por la violencia del torbellino, que nos engulle y nos devasta, haciéndonos perder la paz. Mirar de frente el conflicto sin temblar, sin pretender combatirlo, ni dejarnos remolcar, sin dejarle entrar.

Sencillamente -aunque dificultosamente-, acoger con bondad, la realidad del conflicto, mostrándole entereza y no miedo. Que el conflicto nos halle con la puerta cerrada para que no pueda entrar. El conflicto nos devasta interiormente, ¡no temblemos ante él!, sino, según le dice Dios al profeta Jeremías: “no les tengas miedo, que si no, yo te meteré miedo de ellos. / Lucharán contra ti, pero no te podrán”. Algo así debe ser la actitud de quien confía en el Señor. Y, en esta lucha que, en ocasiones mantenemos, no entrar en la espiral del conflicto. Sea el reto y la tarea a realizar ante esa realidad negativa que, no pocas veces, nos acosa.

No soy hábil para mantener este carácter sereno. Pero, la certeza de acoger el conflicto sin miedo, sin dejar que su espiral devastadora me devore, persiste dentro de mí. Y esto me pone convicción para aprender a hacer real esa actitud, consolidarla como talante auténtico del ser. Como algo a asentar en mi interior, para saberme situar ante la dificultad y seguir adelante, más allá de mis miedos y murmuraciones interiores. Los miedos, al fin, son mecanismos inconscientes que asfixian el gozo y la alegría de vivir. Ni miedos ni conflictos se adueñen de nuestro ser. Ser señores de la serena y alegre paz del corazón. Nunca la espiral del conflicto devaste tan del todo nuestra paz interior.

 

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2 thoughts on “LA ESPIRAL DEL CONFLICTO

  1. marivjo 2 junio, 2016 / 9:26 am

    Anna, cómo deseo vivir en paz…pero, como tú dices: el conflicto, la prueba, el disgusto nos asaltan a diario con mil caras. Cuando el desánimo (pedir tantas veces lo mismo y no te es concedido) y el desaliento se montan sobre la siempre ansiada confianza en Dios… reconforta leer esas líneas tuyas, sencillas pero profundas y experienciales, intuyo. Muchas gracias. Mañana el Sagrado Corazón de Jesús: ¡EN VOS CONFÍO”

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