LA IGLESIA, CASA DE ORACIÓN

 descarga (6)  Jesús fundamentó su relación personal con Dios su Padre orando a solas con Él. Recomienda a sus seguidores: “velad y orad”. Jesús quiere que la Iglesia sea comunidad orante: “mi casa será casa de oración”. La oración nos une a la obra salvadora de Jesús que abarca la humanidad entera liberándola.La oración no mide su eficacia por los sentidos, ni por ver su efecto en hechos concretos. La oración se hace en fe oscura y confiada, no por nuestra fuerza, es gracia del Espíritu que ora en nosotros. Precisa de nuestra actitud de abandono al Padre, nada más.

La Iglesia nació reunida en oración el día de Pentecostés. La Iglesia orante es una iglesia vigilante, solidaria, fraterna, ecuménica, servidora. Oramos hacia dentro para hallar a Dios en nosotros. Abrimos los ojos y hallamos a Dios en el prójimo. Este es el efecto y causa de la oración.

La oración eclesial no se desvincula de la vida, es estar inmersos en ella, en su gozo y su dolor, edificando felicidad. La comunidad orante es expresión de amor a Dios y al prójimo. Orar a Dios nos lleva a orar por nuestros prójimos, haciéndolos hermanos.

La vocación eclesial es imitación de Cristo, que se retiraba a orar a solas con Dios. El seguimiento de Cristo nos agranda la caridad y nos fortalece para asumir la cruz y los crucificados del mundo. La oración nos pone en presencia de Jesús, y nos hace actuar evangélicamente. La comunidad eclesial cuando ora, garantiza la fidelidad a las exigencias del Reino. Cuando la comunidad ora, siembra semillas de Evangelio.

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