ORAR LAS BIENAVENTURANZAS

fano-bibliaLas Bienaventuranzas son la base fundante donde construir la nueva humanidad que Dios quiere que seamos: “No os quedéis a medio camino. Sed como vuestro padre del cielo”. (Mt 5,48).

1 La oración nos centra en Dios y Jesús. Nos despoja de nosotros mismos para revestirnos de su amor. Todo lo recibimos como don suyo: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. ¿Tengo un corazón de pobre para amar?

2 La oración nos hace conscientes de nuestra menesterosidad. Nos pone en comunión con el sufrimiento de la humanidad: “Los gozos y las esperanzas, las penas y alegrías”. La oración dispone nuestro corazón para la acogida de quien necesita amparo, escucha, consuelo: “Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados”. ¿Se ver y compadecerme de las lágrimas del sufrimiento ajeno?

3 Ser orante es permanecer ante Dios con la seguridad de sabernos amados y favorecidos por Él. Todo es gracia y don del Espíritu: “Bienaventurados los humildes porque poseerán la tierra”. ¿Tengo un corazón humilde para reconocer que todo lo recibo de Dios?

4 Orar es dejarnos penetrar de la justicia de Dios. Disponernos siempre a hacer su voluntad nos va haciendo justos en nuestro proceder, a favor de los hermanos: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de ser justos, porque serán saciados”. ¿Mis actitudes son favorecedoras de bien para los hermanos?

5 La oración nos va transformando a la manera de Jesús, adquirir su mentalidad y pasar por la vida haciendo el bien. Lo determinante es tener entrañas de misericordia: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”. ¿Amo con el amor que nos muestra Jesús?

La oración es purificadora, nos va limpiando y esclareciendo desde dentro. Hace aflorar lo mejor de nosotros mismos, la imagen y semejanza de Dios con que fuimos creados: “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”. ¿Se ver la bondad y belleza de Dios que hay en los demás?

Orar es pacificar la existencia, crear la reconciliación, solidarizarnos con la paz: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios”. ¿Estoy desarmada y pacificada por dentro para ser portadora de paz?

8 La oración nos hace constructores de la justicia. Acoger la voluntad de Dios, sea lo que sea, porque Él quiere todo nuestro bien y felicidad. Su voluntad es nuestra felicidad, nuestro buen camino. El amor nos capacita para asumir la persecución y la cruz: “Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos”. ¿Me hallo disponible para dar la vida por el Reino de Dios y su justicia?

9 Orar nos va haciendo libres y nos vincula al espíritu de las Bienaventuranzas, hasta ser transformados por ellas: “Bienaventurados cuando os insulten y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo”. ¿Me siento libre para asumir el mal injusto que puedan volcar sobre mí?

Que los santos y Bienaventurados del cielo, nos ayuden a ser santo y bienaventurados en la tierra.

 

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2 thoughts on “ORAR LAS BIENAVENTURANZAS

  1. Maria Dolors Amat 3 noviembre, 2016 / 9:27 pm

    Las Benaurances són una font inesgotable per la reflexió i la pregària personal al llarg de tota la vida´Gràcies Anna per oferir-nos aquesta riquesa que estimula a pregar amb constància.

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