TÚ EN MÍ

Gustav Klimt El besoLa bondad y belleza de Tú en mí, radica en aquella verdad que constato día a día: todo se realiza en la realidad de mi propio barro, mi pobreza y mis fallas.  Nada de mí, por oscuro que sea, le es espantable a Dios. Esto, en sí mismo ya es una fiesta. Y en la anchura sin límites de su comprensión, su gracia y misericordia actúan en mí, en mi propio barro y pecado, hasta valerse de lo que es debilidad en mí. Señor, “Tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro y Tú el alfarero; todos somos hechura de tus manos” (Is 64,8).

¿Voy superando yo mis bajezas, torpezas, mis miedos, conflictos y agresividades? No lo sé bien. Sí sé y constato que, donde hallo mis límites, mis oscuridades, el gemido de un “no puedo”, ahí, en esta realidad insalvable e incurable por mí misma, una luz, que no es mía, de tal manera ilumina lo mejor de mí misma que, lo otro, lo oscuro, lo perverso, lo que me angustia, lo que puede ser maldad, se evapora y desaparece. Tal vez todo sigue latente ahí para resurgir de nuevo. Sí, tal vez sigue ahí. Pero el mayor bien que también hallo, es tan engrandecedor del alma que, todo lo negativo queda disipado, sin fuerza, sin cuerpo, sin garra, sin brío, para que nada turbe al alma en su paz y bondad. Gustar a fondo la estabilidad en la serena bondad de Dios. “Guarda mi alma en la paz junto a Ti, Señor”.

Puedo amarme en mi realidad de pobreza y miserias personales, impotencias y carencias, mi pecado al fin. Todo lo hallo asumible, por cuanto veo y experimento la insistencia y persistencia de un Dios que vuelve hacia mí su mirada amorosa y su misericordia sanadora y salvadora. “Vuelve hacia nosotros tu mirada, Señor, y danos tu salvación”. Con Pablo puedo proclamar: “Podéis fiaros y aceptar sin reserva lo que os digo: Que Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero. Y por eso se compadeció de mí: para que en mí, el primero, mostrara Cristo toda su paciencia, y pudiera ser modelo de todos los que creen en Él y tendrán vida eterna” (1Tm 1,16). Qué bien me hallo en este decir paulino.

Cuando Dios me mira, y su mirar es amar y perdonar, quedo hermoseada, saludablemente alegrada. Entonces, anda el alma en amor, enamorada, corren y perfumean los amores, feliz Cantar de los Cantares. El mirar de Dios es amante, sanante, besuqueo deleitable, abrazo envolvente, caricia suave. ¡Oh! sí, “Entrado se ha la esposa en el ameno huerto deseado, y a su sabor reposa, el cuello reclinado sobre los dulces brazos deI Amado” (Cántico)

¿Qué deleita al alma, qué pacifica nuestra humanidad?, mi ser carnal se embelesa cuando me sé amada, envuelta en deleites amorosos. Ser amada y amante, esto me descansa. “¡Que hermoso eres, amado mío, qué delicioso! Puro verdor es nuestro lecho”. “Mi amado es para mí, y yo soy para mi amado”. “Encontré al amor de mi alma. Le aprehendí y no lo soltaré”.

Dejar que en el alma, en el centro interior de nuestro aposento, donde Tú moras, entre el Cantar de los Cantares, Tú eres mi Amado y mi canto. Digamos los amores, gustemos sus sabores, ofrezcamos sus dones. Seamos deleite del Cantar de los Cantares. “Me robaste el corazón, hermana y novia mía; me robaste el corazón con una mirada tuya, con un hilo de tu collar. ¡Qué gratas son tus caricias, hermana y novia mía! ¡Son tus caricias más dulces que el vino, y más deliciosos tus perfumes que toda especia aromática!” (Ct 4,9-10). Sabernos amados nos deleita y nos descansa.

 

 

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6 thoughts on “TÚ EN MÍ

  1. Ivette María 10 junio, 2017 / 1:57 pm

    ¡El lenguaje nuevo del Amor! Muy hermoso este compartir… Mil Gracias!!!!! 🙂

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  2. mdamat 11 junio, 2017 / 7:50 pm

    L’Esperit del Senyor va fent la seva obra. En les experiències de sagrat la nostra foscor s’esvaeix, però en altres moments ens adonem que roman latent en el nostre pobre ésser. Però quan davant de fets i esdeveniments sorgeix de nou la llum, es perquè estem descobrint la grandesa del Pare que ens estima infinitament i ens perdona sempre. Llavors reconeixem que cada passa és un avenç palpable vers l’eterna abraçada.

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    • Anna Seguí ocd 12 junio, 2017 / 6:34 am

      Moltes gràcies pel teu comentari. Avancem cap al “Pare de les Misericordies i Déu de tot amor”.

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  3. MARÍA 12 junio, 2017 / 8:41 pm

    Cuando para siempre “Tú en mí”, igualmente, “yo en Ti”.
    Tú Amado en todo y en todos, procurándolo yo también: por amor a Él, yo, en todo otro.

    Y, si yo en Él y en Él en mí, la noche dejará de serlo para transformarse en nube de verano que solo eclipsa el sol un instante fugaz.

    Gracias Anna.

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