CARLOS MASCARÓ – Luz de Menorca

   1-TODO (1)

Lee el artículo en menorquín

Queridísima Mara: Cuando voy a Menorca a ver a mi madre y familia, siempre hago una visita a mi amigo Carlos Mascaró. Sé que en algunas ocasiones te he hablado de él y ahora te mando el vínculo de su página web, donde tiene expuesto algunos de sus cuadros, para que lo conozcas un poco más y te recrees con sus maravillas. http://carlosmascaro.com  (ver sobre de su obra).

 En esta ocasión, asistí a una ponencia suya, versaba sobre el afamado pintor Johannes Vermeer, de quien es gran admirador. Estuvo fluido y locuaz en su exposición, incisivo, apasionado, derrochó entusiasmo hablando sobre la vida del pintor y su obra. Al finalizar, lo felicité porque bien lo merecía, agradó mucho a todos. Hago un inciso, un periódico balear, el año 2005, dijo de él, en gran titular: Carlos Mascaró: el Vermeer de Menorca. 

Y paso a comentarte sobre Carlos, porque pienso que, como amigo y paisano, le quiero dedicar esta merecida cortesía. Carlos es un pintor prestigioso y reconocido en Menorca. Curiosamente, nunca ha querido exponer sus obras fuera de la isla, por más ofrecimientos que se le han hecho, pues también es conocido fuera de ella, y sus cuadros se hallan por muchos países. Tiene esa peculiaridad este hombre, tal vez rareza, o más bien virtud, y es que no le gusta hacer demasiado ruido exponiendo aquí y allá, con asegurada fama y éxito; pues su pintura, es tan real y pulcra, que suscita admiración y entusiasmo, fascinación, asombro y encanto a todos los públicos. Posee la gracia de saber combinar con armonía la soledad -necesaria para su trabajo- y las relaciones personales, porque tiene la habilidad de ser un buen comunicador. Y esto lo vive con probada fidelidad a sí mismo, su criterio es claro y lo vive con contundencia.

Pues así, la peculiaridad suya es vivir enclaustrado y concentrado en su espacio personal de trabajo y estudio. Digo estudio, porque también se dedica a leer y conocer a fondo la pintura, obra y vida de los grandes clásicos. Creo poder afirmar que el gusto y afición por la lectura, lo heredó de su madre, a la que se le veía con frecuencia con un libro en la mano. Carlos huye de ruidos y concentraciones multitudinarias. Para definirlo bien, podría señalar que es algo así como un contemplativo que gusta la soledad y silencio de un monasterio.

Digo que me impongo esta visita a su casa, donde me hallo agradablemente acogida por la manifiesta alegría, y con el lujo de la atención amable de Carlos, que me regala su tiempo complacido y generoso. El hombre me habla con locuacidad, dándome todo detalle de información sobre su trabajo. Me muestra sus últimas obras, las que tiene expuestas en su estudio, y las que ya ha vendido y solo conserva en fotografía. Tengo el gustazo de irme de su casa enriquecida con varios de estos retratos, pues sabe que me complace mucho poseerlos como recuerdo, y es que siempre he admirado su pintura, él lo sabe y se muestra complaciente, y yo me siento feliz por este privilegio, ¡claro! Conservo un libro ilustrado de fotografías de toda su obra, regalo del autor, que es un lujo en su formato y presentación.

Carlos y yo nos conocemos desde la infancia. La casa de sus padres, cercana a la mía, era paso obligado en mis andanzas por el pueblo, y no pocas veces, su madre, mujer afable y comunicativa, me hacía entrar en el hogar familiar, para enseñarme los dibujos de su hijo -benjamín de cuatro hermanas y cinco hermanos- que ya prometían ser exitosos. Tanto me entusiasmaban aquellas primicias que, desde sus inicios, he seguido el proceso de aquel niño, hoy este hombre, que tuvo constancia y empeño, fidelidad y firmeza en extraer de su más profunda interioridad, reflejado en dibujo y pintura, su peculiar manera de ver la realidad de las cosas y las personas. Nada de lo que este pintor realiza deja indiferente. En sus numerosas exposiciones, esto resulta conmovedor.

Esta cercanía y agrado hacia todo lo que le iba viendo realizar, hizo que estrecháramos lazos de amistad, y hoy, todavía nos tenemos verdadero cariño, hasta el punto que, en algunas ocasiones, también me ha tenido confianza para abrirme su corazón y expresarme sus preocupaciones. Algo que siempre he escuchado con atención y respeto hacia su confidencialidad. Todo esto muestra que el artista, fundamentalmente es un hombre sensible y humano, natural y comunicativo; que las alegrías y las penas pasan por él, sufriéndolas o gozándolas, como hacemos todos los seres humanos.

screen-shot-2011-07-12-at-1-05-25-pmActualmente, Carlos vive en lo que fue su hogar familiar. La casa de sus padres, completamente remodelada, es hoy la suya, y en ella tiene el estudio, como pieza central y principal, que polariza su ser y hacer. Para mí, entrar en su casa, es como adentrarme en un santuario orante, hecho para la contemplación de la belleza más sublime y seductora. A Carlos, siempre le digo que él es como un monje que permanece en clausura permanente, un contemplativo, que expresa lo más y mejor de sí mismo sobre los lienzos, donde plasma sus cuadros, en los que realiza un trabajo pulcro, nítido, magnánimo, donde cada trazo, estable y decidido, es como el primor creacional, ante el cual, Dios se recrea contemplando lo creado, gozándose en viendo que era bueno y bello. Así procede este pintor con su creatividad artística, desarrolladora de original belleza.

Cuando las manos de Carlos trazan dibujo, su pulso, firme y seguro, no tiembla, cuando su pincel extiende pintura y color, se origina el alegre “¡Hágase!” primordial, donde perfección y belleza es un todo que se compenetra y armoniza, logrando que la obra resulte viva, real, auténtica, bellísima, total. Observarla, siempre me lleva a permanecer orante ante sus cuadros, siento que acreciento mi realidad contemplativa delante de sus creaciones, y en aquel lugar, cuasi sagrado, puedo permanecer horas en soledad y silencio. El aposento invita a ello, amplio, diáfano, en orden y limpieza, con quietud y silencio, invitan a estar y permanecer fascinada, místicamente seducida por el primor de su obra.

carlos mascaró El pintor se recrea en su trabajo; atento y responsable, mira, remira, palpa acariciando el lienzo, toca, retoca, realza, materializa e interpreta aquello que plasma, sea un paisaje, sea una casa, el mar, las rocas, las caracolas, la vieja cocina y las ollas, la taza y la jarra, la lechera y la plancha, la máquina con el mantel bordado, la maleta, los paquetes, los libros, las personas, manos amables unidas, ofreciendo flores. Caras y ojos expresivos toman carne, son reales. Sillas, mesas, floreros, frutas, el ramillete de laurel y simples ramas secas de árbol. Todo recobra vida traspasado por las luces tenues y finas, esclarecidas y serenas de sus ocres. Y son estas luces lo más fascinador de sus cuadros, por la paz y serenidad que transmiten, relajantes y terapéuticas.

Carlos, como artista, ha puesto al descubierto la interioridad de los hogares de “la pagesia”  menorquina. Ha penetrado en las típicas casas del campo de la isla, y ha ido forjando una labor minuciosa de sus interiores. Puertas y ventanas entreabiertas, las paredes encaladas donde pende un sombrero, las baldosas rojas, desgastadas y rajadas, los melones posados sobre las losas envejecidas, al resguardo y espera de ser saboreados, los ramilletes de tomates colgando en los bajos techos, los sacos amontonados. Sí, los interiores de estas casas prediales son la clausura del alma menorquina, sencilla y humilde como esta tierra hecha de “pedres i vent”, rodeada de mar, con sus calas de arenas blancas, poblada de “ullastres”, “alzines” y “pins”. screen-shot-2011-07-12-at-1-11-52-pm

Carlos se recrea y nos recrea en todo ello, nos lo sitúa delante y nos extrae la más honda nostalgia de aquello que más amamos, degustando complacidos el amor a esa isla nuestra, prehistórica, de navetes, taules y talayots, de mar, sol y aire, que nos ha concebido y configurado. La obra de Carlos es Menorca al descubierto, amor y pasión por lo sencillo, por lo viejo remodelándolo con novedad, dejando así plasmada una herencia rica y única para la posteridad.

Los menorquines reconocemos y festejamos la obra y persona de este pintor; sabemos que en este pequeño pueblo que es Ferreries, ha nacido uno de los grandes. Carlos es un maestro equiparable a los grandes del Siglo de Oro español y europeo, los iguala y dignifica. Porque, cuando este pintor habla de su técnica, de lienzos, pinceles, lápices, colores y dibujo, sabe lo que dice, se le debe escuchar. ¡Maestro!, estamos prontos, ¡atendemos! Es un honor para Ferreries, para toda Menorca, tener entre nosotros esta figura magna y única. Carlos pasará a la posteridad como maestro de la luz y el color, la belleza y perfección, la autenticidad. Luz de Menorca, lo llamo yo. sin-titulo3

Ya ves, querida Mara, que me apasiono con este arte y este pintor. Te añado algunas cosas más de algunos recuerdos que tengo almacenados en la memoria. Carlos, lo primero que fomentó fue el dibujo, mostró saber dibujar, domina el trazo, el rasgo, la dimensión, la proporción. De inmediato, la pintura pasó a dar color al dibujo. Siendo muy joven, y estando en la mili, obtuvo permiso de un superior para pintar un cuadro, con la osadía de atreverse con Las Meninas de Velázquez. Tuve el privilegio de seguir el proceso del cuadro. Finalizada la obra, no me cansaba de mirarlo. El cuadro de Carlos y el cuadro de Velázquez, quedaron igualados, lo clonó de tal manera que no se acierta a distinguir el original de la copia. Así sucede con todos los clásicos que se ha atrevido a copiar, como La joven de la perla (Vermeer); El arte de la pintura (Vermeer); La inspiración de San Mateo (Caravaggio),  y muchos más.

CArlosOtra anécdota es que, a medida que me iba entusiasmando con el arte de la pintura, le pedí a Carlos que me diera unas clases, e inicié a su lado un proceso esforzado, mediocre, pero al que me aficioné invirtiendo tiempo y vida también. A decir verdad, le copié varios de sus cuadros, que en este momento decoran las paredes de mi casa materna. De su padre, realizó el encargo de pintar un cuadro para regalar a la iglesia del pueblo, La transfiguración de Cristo, expuesto en la pared central del presbiterio. Su padre no quería ver el cuadro hasta que no estuviera terminado, pero enfermó gravemente y justo murió diez días antes de ser inaugurado, sin poderlo contemplar. Carlos, afectado por el doloroso acontecimiento, el mismo día del entierro de su querido padre, y en memoria de él, fue a la iglesia y allí mismo se lo dedicó, era el 15 de marzo de 1989, conmovedor detalle que dice del amor a su progenitor.

Mara, ¿verdad que nunca te había contado estas cosas? Todavía quiero añadirte algunas más, para explayarme en este decir sobre mi amigo pintor.

De Carlos se ha escrito mucho y se han hecho grandes elogios de sus exposiciones al público. Cabe destacar el  reconocido decir del famoso escritor Antonio Gala, reproduzco el texto: “Un cuadro cualquiera de Carlos Mascaró, ante cualquier sensibilidad, emana serenidad y descanso. Produce ganas de sentarse ante él como ante una ventana, y contemplarlo minuciosamente. Con la misma minuciosidad que él fue pintado. Con la misma serenidad con la que fue hecho él y transmite. Y luego, respetarlo. Y luego, amarlo…”. Son bellas y elogiosas palabras que dicen verdad y hacen justicia al pintor. Pero, no puedo eludir el escrito que más me ha gustado e impactado sobre la obra de Carlos y su persona. Me refiero al sentir de un hombre, también del pueblo y amigo íntimo de Carlos, seguramente el mejor amigo desde la infancia. Personaje no menos original que el pintor, aunque bien diferente en estilo y oficio. Aludo a  su querido y fiel amigo Marc Truyol Moll. Un hombre de la “pagesía” menorquina, curtido ya por los soles y las duras faenas del campo, sabedor de pastos, vacas y quesos. Insigne jinete de caballos en las fiestas patronales del pueblo. Hombre sencillo, afable, siempre sonriente, enamorado de la tierra y su trabajo. mg_9538-rectificada_0

Marc escribió en la sección: Cartas al director del diario Menorca, un artículo que transparenta el alma blanda, limpia y blanca, de quien, en un sorprendente y conmovedor relato, dice las más hermosas y elogiosas palabras que se han referido a Carlos y su obra. No por la profusa elocuencia, que también, sino por el gran amor y sincera admiración. Un escrito emocionante, a la vez que simpático y agradabilísimo, fruto de quien, al igual que ha sabido cultivar la tierra, ha cultivado también la estima por la palabra bien dicha y pulida, elaborada con saludable naturalidad. Marc abre su corazón y manifiesta a Carlos que siente orgullo de ser su amigo, y se le muestra fidelísimo, en esto radica este precioso escrito. Y relata las palabras del alcalde Josep Carreras: “Carlos, estamos orgullosos de que seas de Ferreries”. Te lo aseguro Carlos, lo estamos en verdad, te lo digo de todo corazón, es un honor personal y comunitario del pueblo y de toda Menorca.

Anna001Un acontecimiento más, que pone de manifiesto la estima por todo lo suyo. El 1 de mayo del año 2010, con motivo de mi 25 aniversario de la profesión religiosa. Pedí a Carlos permiso para hacer el recordatorio con la ilustración de un cuadro suyo. Este cuadro, fue regalo de su hermano Pere, a la comunidad benedictina del monasterio de Santo Domingo de Silos. El cuadro está expuesto en la entrada de la capilla del monasterio. Su significado es lo que motivó hacer esta elección. Representa la noche oscura, donde Cristo crucificado, en forma de llave, está presente en lo oculto, Él es quien, tras la prueba purificadora, nos abre la puerta a la luz y nos libera. Yo vi que esta había sido la larga experiencia de mi proceso personal, y lo quise expresar con este simbolismo magnífico.

 

dsc6934 Y para concluir. Es de justicia mentar otra persona, oculta sí, delicadísima también. Su esposa Eugenia Piris. Mujer hermosa y elegante, discretamente presente en lo oculto, forjada de silencio y soledad. Ha sabido construir su vida al lado de su marido, asumiendo la peculiaridad del hombre que ama, y que –ella lo sabía-, Carlos, antes de casarse con Eugenia, estaba casado ya con su profesión, la amada primera, que iba a competir con ella. Y Eugenia, inteligente y confiada, asumió este reto. Ha sabido trabajarlo, colocándose al lado de su marido dejándole ser él mismo, sabedora e intuitiva de que, ese respeto y libertad, era lo que haría posible la unidad y el más puro amor. No debe haber sido fácil, las relaciones no lo son, se han de trabajar y construir con mucha comprensión y no pocas renuncias, mucha generosidad por ambas partes. Así, ella ha ido creciendo, madurando y realizándose como persona, desde esa vivencia tan particular. Lo ha hecho sin ruidos, integrando, a fuerza de benevolencia amorosa, penas y alegrías, gozos y esperanzas, noches oscuras y días alegremente luminosos. Así pues, con el mismo primor de los cuadros del pintor, Eugenia y Carlos, han creado una hermosa familia: Mascaró-Piris, enriquecida con dos hijos, Toni y Mónica, fruto de la relación amorosa de la pareja.      

Querida Mara, doy por finalizado este relato, en parte homenaje, a nuestro afamado pintor y amigo Carlos Mascaró. Es mi deseo que Dios le conceda larga vida todavía, para seguir creando y ampliando el don que Dios mismo le concedió: Ser Pintor. Y que él, con trabajo esmerado y pulcro, ha hecho fructificar, dando el ciento por uno. copia-de-copia-de-carlos-mascaro47111

Espero que te haya gustado conocer todo esto que estaba en mí, y que a mi vez, dedico al pintor. Un abrazo tierno y cariñoso.  Nura

(Anna Seguí, ocd)

 

Anuncios

4 thoughts on “CARLOS MASCARÓ – Luz de Menorca

  1. Anónimo 16 junio, 2017 / 2:06 pm

    La verdad es que me ha sorprendido lo maravillosamente bien que dibuja con palabras sus sensaciones mi amiga Anna. Bien es verdad que -quiero creer que llevada por su aprecio hacia el pintor- desliza alguna que otra exageración en cuanto a la valía artística del mismo.
    Me parece, asimismo, acertadísima la elección de las imágenes que ilustran el texto. Ello demuestra su gran sensibilidad y una prueba más de su buen hacer.
    Resumiendo, ¡¡¡ Que me ha encantado !!!
    Un beso.

    CARLOS MASCARÓ. Pintor de Menorca.

    Le gusta a 1 persona

    • Anna Seguí ocd 17 junio, 2017 / 7:37 pm

      Querido Carlos: gracias por el elogio de tus palabras. Lo dicho es una gota más, en el mar de lo que de ti se ha dicho. Sigo pendiente de cuanto haces, y gracias por el regalo de hacerlo. Por muchos años, amigo. Si Dios quiere, nos vemos el próximo año.

      Me gusta

  2. MARÍA 17 junio, 2017 / 6:41 pm

    Es verdad, Anna, que “dibujas con palabras” (y pasión emocionada) el genio vivo de este pintor excepcional, amigo tuyo. Maestro de la luz en contraste de penumbras y artista finísimo del trazo más puro, realza conjuntamente el mirar que pretende destacando lo que importa.

    Es pintura espiritual pues su belleza tiene “alma”: cuadros irrepetibles que, a través de las cosas más sencillas de la tierra, están ya tocando el cielo.

    Pintura que despierta el sentimiento más profundo, emoción sublime que, traspasando la realidad visible y conmovedora que cada imagen canaliza, pervive en el Espíritu y lo expande al Infinito.

    Muchísimas gracias por compartirlo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s