DEL DESCONCIERTO A LA CONFIANZA

d8e092174c3912b4bb0918614c1d8331Cuando pasamos por una prueba, una dificultad, o una tribulación. Cuando de pronto nos sucede lo inesperado, se agita nuestra estabilidad y surge el desconcierto. Cuando sentimos que se conmueve todo el ser, que perdemos la paz, que se desmorona la seguridad. Cuando bajo nuestros pies vemos abrirse el horror del abismo sin fondo. Cuando fallan los cimientos donde habíamos construido nuestra vida, y es sacudida nuestra tranquilidad, asistimos con asombro ante la pérdida de nuestro ser entero.

¿Qué nos ha sucedido? Se nos apodera la noche, la incertidumbre, una desesperación interior nos hace temblar. Intentamos defendernos a fuerza de brazos. Queremos razonar y recuperar pérdidas. Sin embargo, sentimos que nada vuelve a ser igual. No podemos siquiera tratar de comprender. El instinto nos lleva a la deriva del oleaje embravecido, somos arrastrados sin hallar agarradero. Ha acontecido lo inesperado, lo inimaginable, y nos ha dejado desnudos, heridos, ante nuestra pobreza personal. Quedamos presos del aturdimiento y desconcierto total.

Lloramos pérdidas de realidades que creíamos aseguradas. Nos creíamos dueños y señores de nosotros mismos. Surgen preguntas que jamás nos habíamos formulado. ¿Podemos fabricarnos seguridades en nosotros mismos y en Dios?, ¿creernos que en Él tenemos todo atado y asegurado? ¡Ah!, no podemos creer en Dios como si fuera una agencia aseguradora. Esto es utilizarle, algo así como crear un seguro de vida. Asumir el riesgo forma parte de nuestra realidad humana de precariedad y pobreza. Somos de barro quebradizo. De pronto, todo lo podemos perder. Esto nos deja desconcertados e inhabilitados para volver a nuestra vieja situación.

Solo una actitud humilde de abandono y espera confiada puede devolvernos la confianza en nuevas posibilidades. De fondo, nunca hemos de perder la seguridad de que Dios quiere nuestro bien. Él quiere que, de las ruinas de nuestro ser devastado, surja la esperanza. Dios quiere volver a edificar la persona nueva, más profundamente unida a Él. “Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas” (Sal 126). Esperar en silencio orante que, del desconcierto, brote nuevamente la confianza. Dios nos hace y rehace siempre. Él es nuestra paz. “Confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor”  (Is 12).

 

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6 thoughts on “DEL DESCONCIERTO A LA CONFIANZA

  1. maradudu 29 septiembre, 2017 / 7:53 am

    Dios es riesgo, porque es creación. Nuestro aprendizaje: el de la confianza en su hacer desde el Amor.

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  2. María Elisa 30 septiembre, 2017 / 4:03 am

    Solo puede abandonarse en las manos del Amado de quién uno conoce su amor y es amada en su pobreza y debilidad

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  3. Pizpireta 30 septiembre, 2017 / 8:06 pm

    Acallo y modero mis deseos como un niño en brazos de su madre. Espere Israel en el Señor, ahora y por siempre
    (Sal 130)

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