OJOS GRANDES

imagesCuando los ojos se interiorizan, se agrandan y la mirada deviene más contemplativa. Se transparenta el hacer de Dios en nuestra vida, asoma su gracia transformadora. “Los ojos de todos te están aguardando, Señor, Tú estás cerca de los que te invocan”. La historia y cada ser humano esta penetrado de la gracia del Espíritu Santo, que le asiste y acompaña con segura y amorosa fidelidad. Nada ni nadie queda fuera de Dios, todo se halla arropado al amparo de su amor misericordioso. “El Señor mira desde el cielo, se fija en todos los hombres/ Él modeló cada corazón y comprende todas sus acciones”  (Sal 32).

La soledad deja de ser un temor cuando se detecta tan segura y envolvente presencia. Las relaciones personales se amabilizan y afianzan. La atención amorosa a Dios se concreta y hace realidad en la relación amorosa con las personas. “Ved qué dulzura qué delicia convivir los hermanos unidos” (Sal 133).

Todo queda envuelto en el ámbito del amor. Los ojos interiores ven y miran como nos ve y mira Dios. Todo es gracia de Dios, y la gracia agranda los ojos e ilumina la mirada para contemplar el perdón de Dios para la humanidad, realizada por la redención de Cristo. “El mirar de Dios es amar” (Juan de la Cruz).

El pecado se atenúa y se disipa a fuerza de mirar la gracia, ella trabaja en nosotros la sanación, nos transforma eliminando de nosotros nuestras oscuridades, llenándonos de luz, hasta ser revestidos de sol. “Señor mis ojos están vueltos a ti, en ti me refugio” (Sal 140). Ojos grandes, hondos y abiertos para ver la gracia y vivir el amor obrando el perdón, la armonía dichosa con la creación y el Creador. “Vuelve hacia nosotros tu mirada, Señor, y danos tu perdón”, y el perdón de Dios alivia nuestra culpa y redime nuestro pecado. “¡Oh dichosa ventura!, salí sin ser notada, estando ya mi casa sosegada” (Juan de la Cruz).

La gracia es la obra que Dios ejerce cada día, es como la “ruag” de Dios que aletea sobre la creación entera, la renueva y mantiene, la acaricia insuflando su hálito vivificador sobre ella. La historia y cada ser humano, está inundado de la gracia sanadora y salvadora. Todo camina hacia la plenitud de Dios, conducido por la protección de su Espíritu. “Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos, mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro” (Pentecostés).

El Resucitado nos ha precedido y sigue acompañando nuestro peregrinar en la fe. “Nuestros ojos están fijos en el  Señor, esperando su misericordia”, ella, la misericordia nos inunda y llena de Dios mismo, hace aflorar la belleza de la semejanza que tenemos con Él. Tengamos ojos grandes, hondos y penetrantes para que la mirada devenga contemplativa, vislumbrando la gracia que nos vive y asiste a todos con amor misericordioso, salvador, resucitador. “Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel (humanidad) (Lc 2,30).

 

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6 thoughts on “OJOS GRANDES

  1. maradudu 13 octubre, 2017 / 6:15 am

    Muy bonito y alentador tu escrito.
    ¿Conoces el Cristo de los Ojos Grandes? Es una belleza del románico que está en un monasterio.
    Gracias por esta entrada.

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    • Anna Seguí ocd 13 octubre, 2017 / 6:28 am

      Sí, lo conozco, este Cristo está en el monasterio de benedictinas de Palacios de Benaver.

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  2. María Elisa 17 octubre, 2017 / 2:56 am

    Querida Ana
    Cuanto bien me hacen tus reflexiones verdaderamente provienen de un corazón que vive en presencia de su Amado Gracias
    Ojos grandes, hondos y penetrantes para penetrar las Honduras del Inaccesible y al mismo tiempo ojos tiernos, bondadosos y acogedores dejando fluir la misericordia del Huésped Eterno de nuestro corazón. Este fluir interminable entre mirada profunda buscando al Amado y mirada hacia lo exterior permitiendo el desborde incontenible del amor envolvente de Dios
    .

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    • Anna Seguí ocd 17 octubre, 2017 / 4:48 pm

      Muchas gracias por tu comentario y lo que me aportas a mí. Sigamos mirando al Amado, y que quien nos mire, le vea.

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  3. Víctor 19 octubre, 2017 / 7:25 pm

    Preciosa meditación, como siempre. Me encanta eso de que los ojos interiores ven y miran como nos ve y mira Dios. Hace sentir mayor la necesidad de limpiar esos ojos interiores.

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    • Anna Seguí ocd 19 octubre, 2017 / 7:40 pm

      Muchas gracias por tu comentario. En tu deseo, Dios ya te regala esa limpieza de tus ojos con mirada agrandada

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