2ª EDICIÓN LIBRO

24294262_735606123276232_3296261959351701239_nPRESENTACIÓN LIBRERÍA PAULINAS

Amigos, buenas tardes a todos. En primer lugar, quiero dar las gracias a las hermanas y a todo el equipo de Paulinas, por haberme dado esta oportunidad de presentar mi libro, gracias de corazón. Y a los aquí presentes, gracias por vuestra disposición y deseo de escucha, que me hace sentir muy bien acompañada. Es un gozo compartir con vosotros, fe y vida. Quisiera que mis palabras os llegaran al corazón, porque, de corazón irá dicho todo.

Present Degustar PaulinasEste es mi libro, os lo presento, se titula: DEGUSTAR EL ANTIGUO TESTAMENTO.

Enamorada de la Palabra

Deciros que, en este libro, siento que he volcado mi propia historia personal. Es decir, que, de alguna manera, tanto me identifico con sus historias y personajes, con sus oraciones y maldiciones, con su fe, sus acciones, bondades e infidelidades que, me siento como si fuera la protagonista de la Biblia. Me defino como una enamorada de la Palabra.

En mí, se han producido estas crisis profundas, que se narran en la Biblia, a lo largo de la vida. Estos encuentros y desencuentros con Dios y con los hermanos, con las personas. Mi adhesión alegre y confiada a Dios, y mis rebeldías descontroladas, a veces despóticas, contra Dios también. Lo confieso humildemente. Pero sé del Dios que me he fiado, y me pone en paz.

Digo que, quien me conoce un poco, podrá verme reflejada en el recorrido de estas páginas. Pero, sobre todo, quisiera que, cada uno de vosotros, os encontrarais reflejados a vosotros mismos también. En la Biblia, nos hallamos todos. Es el gran espejo de la humanidad misma. Y la grandeza de Dios. Un Dios que se nos va revelando como Padre-Madre, hasta hacernos sentir verdaderos hijos queridos.

Y quiero empezar con unas Palabras del profeta Jeremías, que siempre me han conmovido mucho, y que traigo permanente memoria de ellas. Dice así:

“Cuando encontraba palabras tuyas, las devoraba. Tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque tu nombre fue pronunciado sobre mí, Señor”  (Jr 15).

Estas palabras del profeta las he llevado metidas en mi ser, resonando dentro de mí, como un eco amoroso y atrayente, que me ha señalado, a lo largo de la vida, dónde está la base fundante de mi fe: En la Palabra de Dios y en Jesús, el Cristo.

24068112_735606239942887_13227728587232835_nLibro de los libros

Se ha dicho que: La Biblia es el libro de los libros. Va bien dicho esto, porque, ciertamente, la Biblia, nos revela quién es Dios y quién es el hombre, es decir, el ser humano. Quién es Dios, quién soy yo.

Nuestra fe, debe estar cimentada en la Palabra. Ella es el centro de todo, porque nos revela a Dios, que se nos muestra como: “Padre misericordioso y Dios de toda consolación”.

Dios tiene un proyecto de amor y salvación para toda la creación y la humanidad. Un proyecto de felicidad y libertad para todos.  Y la Biblia, es el itinerario de esta historia de salvación, de este proyecto de amor misericordioso de Dios, para todos nosotros.

Los creyentes, estamos llamados a ser profundos conocedores de la Palabra. Conocer a Dios, es nuestra vocación de hijos amados. Nuestra fe debe cimentarse en la Palabra. Adquirir una fe ilustrada, una fe en proceso de crecimiento, dinámica, viva, que se apoya, se asienta y se construye en la Palabra de Dios, donde hallamos nuestro alimento y la guía conductora de la vida. Una fe iluminada e informada por la Palabra. Hacer de la Palabra carne de nuestra carne, hasta llegar a ser Palabra encarnada.

En mi libro así lo expreso con este decir: Alimento para la vida

Tú, que sabes de la necesidad y variedad de los buenos alimentos que te son necesarios para mantenerte sano y fuerte, como un buen plato de lentejas, lo mismo que unos sabrosos filetes de carne, pescado, una buena paella, verdura, fruta, y el placer de los helados y pasteles. De todo ello necesitas para la buena salud, desarrollarte y estar en forma. Pues bien, si estos alimentos sostienen tu cuerpo, hay otro alimento que es igualmente necesario para cuidar tu vida espiritual. Lo dice Jesús con estas palabras certeras: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4,4). Se trata de eso, de ir hallando el gusto por la Palabra, el gusto por Dios, el alimento que te ha de fortalecer interiormente para crecer al agrado de Dios. 

Para mí, ha sido una gran alegría la publicación de este libro sobre el Antiguo Testamento. Es una obra sencilla, con la que pretendo suscitar interés por la lectura de la Biblia. Me ha movido el deseo de ayudar a hacer fácil, lo que resulta difícil y complicado. El libro, trata solo del Antiguo Testamento, a modo de flash, una “degustación”, para paladear y suscitar el gusto por conocer bien la Palabra de Dios, y vivir referidos a ella. Leerla, pensarla, orarla, integrarla, ¡vivirla! Es una exigida responsabilidad personal y comunitaria de todo creyente.

En cada página del libro, he pretendido mostrarme cercana, amigable, como si estuviera acompañando al lector, tratando de hacerle comprensible el Antiguo Testamento. Si lo leéis, veréis que estoy a vuestro lado, que os doy la mano, que viajamos juntos por esa historia que nos es algo oscura y desconocida. Es verdad que, el Antiguo Testamento, puede definirse como un libro duro. Ciertamente, no es fácil de leer. Y mi pretensión es esta: hacerlo fácil, asequible, atrayente incluso. No desfallezcamos ante el intento de su lectura.

24174218_735606119942899_7678191667124501257_nMotivación a escribir

El libro tiene una pequeña historia. Surgió motivado por una conversación entre mi priora, y yo. Su sobrino, tenía que confirmase, y me preguntó: ¿Qué libro crees que le podría regalar a mi sobrino para la Confirmación?

Sin duda alguna y con contundencia, le dije: ¡La Biblia! Un chico de Confirmación, que confirma su fe, a la edad de 16 años, tiene que tomar la Biblia en sus manos, y no dejarla ya nunca jamás en la vida. Es el libro del creyente en Dios.

Y como surgió el debate de la dificultad de su lectura, y le dije: La Biblia es un libro duro y de mala digestión, es verdad, pero, todo creyente debe conocerla a fondo. Sabes qué, voy a escribir un libro para ayudar a la gente a leer y entender la Biblia. Así lo hice y aquí tenéis el libro, solo en su parte del Antiguo Testamento. Me queda por hacer la segunda parte “Degustar el Nuevo Testamento”.  Si Dios me regala años de vida, será mi próximo trabajo a realizar, es lo que llevo en mente. 

Unas preguntas

Os quiero hacer unas preguntas. En las casas, se tienen adornos de muchas clases, hay una viva preocupación por la decoración, por presentar una casa aseada y acogedora. Es muy bonito que sea así, porque las casas, los hogares, son el lugar de nuestra intimidad y recogimiento, donde nos hallamos a gusto con nosotros mismos. Y os pregunto: La Biblia ¿Qué puesto ocupa en vuestro hogar?, ¿es un libro más en la estantería, o le damos un lugar preferente?; ¿Dónde tenemos situada la Biblia en nuestra vida?; ¿Por qué nos es tan desconocida? Darle un lugar destacado, no como un adorno más, sino por valoración y aprecio, por cercanía, por amor, por familiarizarnos con ella, mirándola y leyéndola, ni que sean unas breves palabras todos los días. Lanzo estas preguntas, y cada uno se conteste así mismo. La Palabra entra poco a poco, y Dios la va iluminando en nuestro interior, poco a poco también, y nos va configurando con Él. La Palabra hace emerger la semejanza con Dios, porque a semejanza suya nos creó. 

Una deuda con Dios

He puesto ilusión en escribir esta pequeña obra, algo así como, volcar en ella mi propia comprensión de esa historia antigua y hermosa, gloriosa y penosa, oscura y luminosa, donde la fe, la confianza y la esperanza, se debaten en la lucha personal y comunitaria, entre la penosa realidad humana, de desalientos y esperanzas, y la fe, en el Padre de las misericordias y Dios de toda consolación”. Tenía una deuda con Dios. Gracias a la Palabra, salvé mi vocación, y hasta mi vida. Cuando atravesé la gran crisis personal de mi vida, que me bajó a los infiernos de mi ser, y esperé, contra toda esperanza, agarrada a la Palabra, que Dios me sacara y liberara de aquel horror. Escribir este libro ha sido decirle a Dios: GRACIAS a Ti, que me libraste de mí, y me has conducido hasta Ti, hasta los hermanas-os, y hasta el amor.

Tengo la absoluta convicción de que, solo conociendo el Antiguo Testamento, se puede adquirir una comprensión amplia y objetiva del Nuevo Testamento. Porque, Jesús, tiene tras de sí, toda esa historia comenzada en los albores de la Creación misma. Jesús lleva a plenitud la historia de salvación, sí, pero, el comienzo salvador, lo realiza Dios en su “¡Hágase!” creacional, cuando vio todo lo que había hecho y le pareció bueno y bello, y lo bendijo, lo amó y lo hizo historia de salvación. El Antiguo Testamento es el primer tramo de la historia salvadora de la humanidad.

Y todo este conjunto fundacional, creacional, salvador y libertador, no podemos ignorarlo, lo tenemos que conocer y amar. El NT, es la plenitud del AT. La Biblia, en sus dos partes, es un Todo. No podemos conocer el NT, e ignorar el AT, porque somos los herederos de la historia de salvación. Es una desembocadura feliz para la humanidad. Y el Antiguo Testamento, sigue siendo Palabra salvadora para los judíos, nuestros hermanos. Con ellos, seguimos teniendo a Abraham, como el padre de la fe. Nuestros son también sus profetas. Y la fe del pueblo, es nuestra fe.

24176741_735606259942885_5877952047570699640_nLibro de fe

Sabido es que, la Biblia, no es un libro histórico, sino un libro de fe. Su gran protagonista es Dios, que trabaja en favor de la humanidad. Protagonista es el ser humano también. Las historias que en ella se cuentan, son las nuestras. Sus personajes, ellos, somos nosotros también. Todos los acontecimientos bíblicos, las historias que se narran, son un reflejo de nuestra historia, la ilustran. Porque, de alguna manera, como Abraham, todos hemos recibido una llamada: “Sal de tu tierra”. Con este salir, se nos pide dar un paso adelante, lanzarnos a aventurar la vida, rompiendo límites y abrirnos a lo desconocido e inesperado. La fe es un paso a ciegas. Un fiarse de Dios, a veces y muchas veces, a oscuras. Con este “sal de tu tierra”, Dios nos invita a dejar nuestro particular terruño, para recibir algo mejor, la tierra que Él nos quiera dar. Todo va en historia de fe.

Peregrinos

Como Moisés y el pueblo, de alguna manera, todos hemos tenido experiencia de que, la vida, es como una peregrinación, un vivir a la intemperie, atravesando el desierto de la hostilidad, la precariedad, la inestabilidad, la fragilidad, la inseguridad. ¿Quién no ha sentido la rebeldía contra Dios, contra la vida misma, contra la impotencia de aquello que nos sobrepasa y no podemos aceptar?; ¿Quién no ha experimentado la tentación, claudicando a los deseos del poder, del poseer, del dominar?; ¿Quién no ha querido más de una vez volver atrás, dejarlo todo, claudicar para no seguir luchando, abatidos por el desaliento y la impotencia? Toda esa realidad humana, se halla en las páginas de la Biblia, y nos retan a una fidelidad a Dios hasta el fin de nuestros días. La Biblia es pura humanidad, puro don y gracia. Amistad amorosa y relacional de Dios con su pueblo amado. Dios no se cansa de repetir “Yo seré tu Dios, tú serás mi pueblo”, “tú eres mi hijo, yo te amo”. Y Dios nos mira con ojos amorosos reclamando nuestra fidelidad.

Los profetas

Los grandes profetas de Israel son considerados y se consideran a sí mismos como hombres vinculados y disponibles para Dios. Lo que define al profeta es la actitud básica, firme y fiel del hombre de fe que confía y se fía de Dios. El profeta aparece cuando las necesidades producidas por las crisis le reclaman, cuando la religión decae y la gente se aleja de Dios. En estas circunstancias, el profeta se presenta como portador del mensaje de Yahvé defendiendo a los pobres y débiles que sufren las consecuencias. El profeta es la persona en favor de los demás y el guía orientativo hacia lo que Dios quiere. El profeta viene a ser alguien que incomoda, que molesta, porque delata la maldad, porque exige justicia, la que Dios quiere para sus hijos. Son algo así como los guardianes del orden humano-divino para el pueblo. En su tiempo, fueron rechazados, también en nuestro tiempo resultan incómodos, y poco acogidos. Reparad qué palabras y realidad tan actual, pronunciadas por el profeta Jeremías, en unos momentos tan difíciles como los nuestros. Dice: 

“Sí, un lamento llega de Sión: ¡Ah, en qué desastre estamos! ¡Qué vergüenza nos cubre! ¡Tener que abandonar la patria, y dejar nuestra casa!… Ha escalado la muerte por nuestras ventanas, ha penetrado en nuestros palacios, segando a los niños por las calles, a los jóvenes por las plazas” (Jr 9,18-20). “¡Tierra, tierra, tierra! Escucha la palabra del Señor” (Jr 22,29).

Es conmovedor oír esto, cuando contemplamos tanta guerra, tanta violencia campeando por todas partes. Todos vemos sufrir a millones de personas, que pierden su hogar y su dignidad, teniendo que huir de sus países, sin ser recibidos por las demás naciones. Aquello de entonces, es lo mismo que sucede ahora.

Los salmos

El libro de los salmos, son oraciones que recogen todo el sentir del ser humano, la grandeza y la pequeñez de la persona ante sí misma y ante Dios. Los salmos son el diálogo del ser humano con su Dios. Expresan el gemido, el llanto, el dolor, sus rebeldías y violencias, sus desalientos, su esperanza y confianza, sus tribulaciones, su alegría también. La sed y las ansias de Dios, el canto y el lamento. Todo lo que anida en el fondo del alma humana queda reflejado en los 150 salmos que conforman el libro. En estas oraciones asoma la belleza de la vida y las sombras de la muerte y, sobre todo, la gran confianza mutua entre Dios y sus hijos. Fidelidad por parte de Dios siempre, traición por parte del hombre muchas veces. Los salmos lloran el pecado y muestran el arrepentimiento. Saborean el perdón, cantan la victoria, bailan la alegre esperanza, gozan la paz, alaban las maravillas de la creación y su Creador. Muerte y vida se debaten en el bullir del alma de este pequeño ser que somos las personas ante el gran Ser que lo ha creado. Todo se halla en los salmos. Nada dejan por decir del lamento y la aflicción que nos atormentan, de la esperanza que nos alienta, de la alegría que nos envuelve y de la felicidad a la que aspiramos. Este sí que es un libro de oración que, tanto judíos como cristianos, seguimos rezando hoy.

Los sapienciales

Los libros sapienciales muestran ya un estado evolucionado de la humanidad. Los autores reflexionaron sobre la vida y lo que favorece la existencia de las personas. Piensan toda la realidad que afecta el ser humano. Reflexionan y ponen por escrito todo el arte del buen y bien vivir. Sienten interés por todo lo que es educación y formación del pueblo. El sabio es un maestro generoso que quiere humanizar la vida, y su primera enseñanza es el temor de Dios: “La sabiduría comienza por honrar al Señor” (Pr 9; 15). La justicia y el buen gobierno serán fruto de la sabiduría. Estos libros elogian también, con gran finura y delicadeza, la relación humana de la amistad. Los textos que la ponderan son un canto a la alegre vivencia, convivencia y relación afectiva entre los amigos. La amistad materializa el cariño entrañable de Dios por medio del amigo. “Un amigo fiel es una protección segura; el que lo encuentra ha encontrado un tesoro” (Eclo 6,14). La amistad es la caricia encarnada del amor de Dios, un canto a la alegría y una de las formas más bonitas que tiene Dios de hacerse presente en nuestra vida.

23916041_735606126609565_4433924329325703767_nConclusión

La Biblia trata de la vida misma. Y mi libro “Degustar el Antiguo Testamento”, quiere ser una herramienta que os ayude a comprender toda esa historia, que es también la nuestra, vivida desde la óptica de la fe.

Y por último, os dedico el final del libro:

Queridísimo amigo, amiga: Ahora sí, he finalizado con este paseo por el Antiguo Testamento. Lo hemos recorrido juntos y sigo contigo. Porque, quien estas páginas lea y llegue hasta este punto final, tenga por cierto que ha hallado una amiga y hermana que le brinda su vida orante. Desde mi monasterio, cuando entone el canto litúrgico de alabanza y súplica, mi voz será voz de los que buscan, desean y hambrean conocer a Dios, de los que tienen sed de Dios. Que Él te halle abierto a acogerle cuando, en el inesperado momento y deseado instante, te diga: “Mira que estoy a la puerta y llamo, si alguno escucha mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo.” (Ap 3,20).

Es mi deseo que amplíes el conocimiento de la Biblia, que sigas profundizando en ella, estudiando, leyendo, meditando, orando, y sea, al fin, la puerta que te lleve a entrar de lleno en el Nuevo Testamento, para hallarte con Jesucristo, Palabra misericordiosa del Padre, amor de todo amor, amor libertador. 

Muchas gracias a todos por vuestra atención y comprensión, por vuestro interés y amabilidad hacia mí, os lo agradezco de corazón.

 

5 respuestas a “2ª EDICIÓN LIBRO

  1. Maria Romero 12 diciembre, 2017 / 2:50 pm

    Hola Anna,buenas tardes.
    me podria decir donde puedo encontrar su libro? .Vivo en Suecia y aqui es bastante dificil encontrarlo en papel,pero lo he estado buscando a traves de internet y tampoco lo he encontrado.
    Muchisimas gracias y enhorabuena por el blog…..fantistico.
    Un saludo .
    Maria Romero.

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  2. Angelines 23 julio, 2018 / 6:37 pm

    Anna, hermana y amiga en la fe. ¡qué ganas de leer tu libro! Ya el titulo me parece precioso. Imagino que conocerás la obra de Jose Luis Elorza sobre A.T, “Lectura existencial del Antiguo Testamento”. A mí también me ayudó mucho. Me pareció una obra preciosa que me ayudó a releer mi Historia en clave de fe, siendo para mí una invitación a participar en esa hermosa historia de Amor a la que nos invita Dios. Y como dices, te sientes reflejada como en un espejo en sus diferentes personajes. Y es hermoso cuando abres los oídos y el corazón cuando lees los Salmos o aparecen los Profetas, y sientes una alegria interior muy grande.

    Espero conseguir el libro y leerlo. Sé que me gustará. Un abrazo

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    • Anna Seguí ocd 23 julio, 2018 / 6:47 pm

      Creo que en mi libro va contenida toda la obra de Dios en mi vida, he plasmado la historia de salvacion como historia personal de cada uno, en él he volcado amor y pasión, esperanza y alegría. Y sigo en esa historia apasionante que lleva Dios y realizamos con Él. Gracias por tu decir.

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