EN MEMORIA DE ELLA

ommhQuerida Mara: Me preguntabas sobre mi visión y posición ante la realidad de las parejas del mismo sexo. La verdad, me agrada decirte que siempre ha sido de total respeto y amable acogida. Pienso que la atracción entre las personas no es una cuestión de sexo, sino de empatía, de encuentro atrayente y vinculante, de amor y entrega mutua.

Cuando dos personas se encuentran, se atraen y se gustan, lo normal es que surja la relación de amistad. Tras conocerse, puede surgir también el agrado mutuo, que se va construyendo a base de relación y diálogo, conocimiento y simpatía. Y cuando además surge el enamoramiento, se va expresando poco a poco, ya no solo con el diálogo, sino también con el gesto amable, con los decires amorosos en palabras, con las expresiones corporales hechas de ternura, como los abrazos, los besos, las caricias, hasta la vinculación más honda en la intimidad, expresada sexualmente. La belleza y la bondad de la relación sexual radica en hacer de ella una agradable competencia de ternuras entres los amantes.

El amor entre las personas es lo más hermoso que Dios ha creado. Y el amor no tiene sexo, el amor está en nosotros como don de Dios. Y como criaturas creadas por el amor, estamos llamadas a ser recreadoras del amor unos con otros, a hacerlo extensivo y vinculante con los demás. El amor es lo más sagrado y hermoso que se nos ha dado, lo más capaz y lo único que nos hace realmente felices. La vida sin el amor es una frustración, una desesperante desazón y una muerte. Pero con amor somos capaces de hacer florecer los desiertos del corazón, hasta saborear la alegría de la plenitud. El amor hace sentirnos dichosamente humanos. Cuando dos personas se aman, lo que buscan es recrearse en el amor, expresarlo de la manera más armoniosa y deleitable que entre ellas son capaces de realizar. Y en el encuentro íntimo, privadísimo, sagradamente exclusivo entre los que se aman y Dios, cada uno llegue donde su conciencia le permite, con segura alegría y amplia libertad. Ahí, tener la absoluta seguridad y serena tranquilidad de que nadie se debe meter. Solo ellos-as y Dios. Al fin, las expresiones del amor, surgen como donación regaladora y generosa, ofreciendo lo más y mejor de nosotros mismos, es una entrega mutua hecha de extrema intimidad y delicada finura, una preciosidad.

Tengo muchas amistades, tanto de varones como de mujeres, casados o viviendo en pareja. No solo los respeto, ¡los amo y bendigo!, porque el amor es fuente de alegría y bendición. Gozo con la bondad y fidelidad que veo en ellos-as, doy gracias a Dios por cuanto recibo de su acogida amable y feliz, por la dicha que transmiten. Entre esas amistades, mi amiga Isabel, acaba de vivir la dolorosa separación a causa de la muerte de su amada Mercè. Te mando la carta que le envié cuando me comunicó el fallecimiento, verás así mi posicionamiento real. Lo hago en memoria de ella. Tuya siempre. Nura

                    ———————————————————-

 Queridísima Isabel: ¡Ooohhh!, ¡qué dolor tan grande me ha causado saber del “adiós” terreno de tú-nuestra querida Mercè! Descanse por fin en la paz de Dios y goce feliz el encuentro en la plenitud de la vida verdadera. Ella, desde Dios, seguirá contigo siempre hasta el día del reencuentro definitivo en la Jerusalén celestial. Gracias, querida Isabel por comunicármelo, oro por ella y por ti y con esta oración mía puedes contar siempre, también con la de mi comunidad.

Me dices que es tanto el dolor y la tristeza que sientes, que no te atreves ni a coger el teléfono para comunicarte con nadie. Lo comprendo muy bien, sé que no hay consuelo para ti, querida Isabel, por eso no corro a coger el teléfono para llamarte, porque sé que a mí tampoco me saldría decirte nada; la pena, te lo aseguro, me come las palabras, y tu tristeza es tan profunda que, cualquier palabra mía te podría resultar una banalidad. Lo que me sale es respetar el silencio, por el momento, dejar unos días para que puedas descansar y esperar que lo más intenso del dolor decline un poco y puedas percibir algo de alivio.

Yo, a tu lado, solo quisiera expresar mi dolor por tan preciada pérdida. Mercè era el amor de tu vida, compartida con ella, y se te ha ido. Y con todo, sí me gustaría estar contigo suave y calladamente, acompañando tu sufrimiento y consolar en algo tus lágrimas y soledad. Ahora, la pena, el llanto, el luto, el sufrimiento, se ha de ir amasando poco a poco en tu corazón, hasta la serena y tranquila paz. Tente paciencia, querida amiga, porque vas a necesitar tiempo. ¿Qué, quién o quienes, podríamos hacer algo por ti? Todos queremos y estamos a tu lado acompañándote, pero ante ti, no podemos más que sentir nuestra impotencia. Acoge, por favor, la benevolencia de mi estar, quiero serte compañía silenciosa y orante.

Isabel, querida, sé que lloras. Sí, llora, hazlo y no reprimas tus lágrimas, es bueno que las desahogues. Vuelca ante Dios tu dolor y tu pena, quéjate ante Él, descarga en su amor tu corazón lastimado y angustiado, puedes hacerlo, nadie como Él comprende tu sufrimiento y acoge tu gemir. Ten por seguro que Él ampara tu sufrimiento mientras lo calma y colma de paz ya mismo, aunque no lo puedas gozar todavía. También Mercè está en ti, desde otra dimensión, pero sí, ella permanece en ti en una hondura jamás conocida hasta ahora; por tu fe, sabes que te vive  y te sigue amando desde Dios. Acojamos el misterio.

Sigue amándola tú también, y gózate de haberla amado, de haberla tenido como amiga, hermana, novia, amada, esposa al fin. Todo lo ha sido para ti y lo seguirá siendo hasta el fin de tus días, hasta el reencuentro feliz en el cielo junto al Padre. Habéis sido todo la una para la otra, y os habéis regalado y compartido la vida en profundidad, os habéis sabido gozar mutuamente en las delicias del amor delicadamente expresado en las ternuras. Siempre digo que, hacer el amor los que se aman, es deleitarse en una competencia de ternuras. Dios bendijo vuestro amor, los que os queremos también. Y gracias por este testimonio de larga fidelidad hasta el fin. Vuestra pareja era serena y estable, vuestro hogar acogedor también, vuestra conversación, amable y amigable.

Sé que no la has dejado ni un solo momento en su larga enfermedad. El amor nos permite saber estar y permanecer al pie de la cruz, así lo has puesto de manifiesto con tu servicio hecho de profundo cariño y delicado hacer. Y rezo, sí, rezo por ella y fundamentalmente por ti, por tu soledad y pena, es lo que sé hacer y te lo ofrezco con amplia generosidad, al fin soy orante. Sé también que ahora no se te puede pedir nada, sino solo acompañarte en esta hora y tiempo de pérdida, de soledad mordiente, y vacío sin fondo. Llora en tu silencio recogido y discreto, tienes derecho a estar triste. Y espera, por la confianza que tienes puesta en Dios, el tiempo de una nueva primavera, los brotes nuevos de un hermoso florecer anhelante y feliz, ella te ayuda ya, porque así lo quiere para ti.

Una vez más, muchas gracias por el testimonio de amor delicado, fiel y finísimo, de enamoramiento mutuo, por la belleza de vuestro Cantar de los Cantares. Las dos juntas, siempre discretas y valientes, desafiantes también, convencidas, capaces de plantar cara a los ortodoxos de todos los sistemas de control dominador y justiciero. Gracias por vuestra libertad, gracias por la ilusión en el buen y bien vivir el amor. Al fin, el amor y la fidelidad ha sido la tónica dominante en vuestra relación, desde el primer momento, hasta hacerlo efectivo en el matrimonio. Sí, amarse es la voluntad de Dios para sus criaturas, y vosotras, el amor lo habéis hecho real y concreto en la entrega  mutua en vuestra convivencia matrimonial. Gracias, y quede este testimonio escrito para la generación futura, sepa el mundo que amarse dos mujeres es una bondad y una belleza también de Dios, porque, todo lo que es amor, es de Dios, lo es en verdad, lo afirmo de corazón. Y escrito está que, el Papa, no lo juzga, tal vez no lo bendice, pero no lo juzga. Yo sí os lo he bendecido siempre, como sigo bendiciendo otras amistades que viven lo que ha sido vuestra misma realidad, amarse dándose y entregándose mutuamente, haciendo que el amor sea extensivo a los demás.

Te quiero Isabel, te quiero mucho y te acompaño desde la oración y la amistad fiel también.   Nura   (Anna Seguí, ocd)

 

Anuncios

10 thoughts on “EN MEMORIA DE ELLA

  1. Raphaël 3 febrero, 2018 / 3:25 am

    Por Dios que belleza! Gracias Anna! Encantado con tu espiritualidad y vision del amor! Que regalo és para el Carmelo y la Iglesia! Gracias! Muchas gracias!

    Me gusta

  2. Hanoi 3 febrero, 2018 / 7:18 pm

    Gracias Anna por compartir tu experiencia del Amor, del Evangelio . Un abrazo en Dios

    Me gusta

  3. M Teresa 4 febrero, 2018 / 12:30 am

    Gracias por tu Amor como el de Jesús, sin juzgar, bendiciendo el amor entre dos personas, sin mirar más. Gracias por tu ejemplo.

    Me gusta

    • Anna Seguí ocd 4 febrero, 2018 / 6:49 am

      Gracias por tu comentario. El amor siempre es de Dios, el amor ¡Nuestro mayor disfrute!, nuestro dolor también. Un abrazo. Anna

      Le gusta a 1 persona

  4. Maria Elisa 5 febrero, 2018 / 10:33 pm

    Coraje hermana eres una hermana tremendamente valiente, al expresar tu posición de amor como Dios lo concibe desde la eternidad. AMOR que se da y se entrega en totalidad y plenitud, amor que no tiene fronteras, ni limites en su amar.todo amor verdadero no puede provenir sino de Dios. Gracias Anna por tu valentía y tu amor al Amado

    Me gusta

    • Anna Seguí ocd 5 febrero, 2018 / 10:45 pm

      Gracias a ti por tu valoración. El amor que se da al otro, siempre es de Dios. Y una gozada cuando nos lo regalamos mutuamente. Es un encanto saberlo expresar con los gestos amorosos también, las ternuras son propias de lo poético y artístico que hay en nosotros. Dios ¡El mejor artista!

      Le gusta a 1 persona

  5. Ivette 9 febrero, 2018 / 5:44 am

    Me gustaría mucho, hna Ana, que nos compartiera alguna palabra de Jesús en los Evangelios o algun otro texto del Nuevo Testamento donde se defienda o al menos se mencione en positivo las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo… Pues sí veo en ellos muy claro es que una es la experiencia del ágape y otra la del eros…
    Con todo respeto. De corazón…

    Me gusta

    • Anna Seguí ocd 9 febrero, 2018 / 9:34 am

      Querida Ivette: gracias por tu comentario. Decirte que para mí, desde el Evangelio, todo radica en el amor. El amor hace buenas y bellas todas las cosas. El que es bueno de corazón, en todo pone bondad. “Ama y haz lo que quieras”. Mirar con los ojos de Jesús es ver todo lo bueno que hay en nosotros y en la creación entera. Si nuestra mirada lleva el aguijón de la herida y la muerte, entonces en todo vemos sospecha y malicia. Todo depende del amor con qué vemos y hacemos las cosas. Es mi convicción interior.
      Un abrazo de hermana y amiga. Anna

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s