ORAR LA CUARESMA-2018

meditando-en-la-puesta-del-solEn la oración de la Cuaresma nos ponemos a la espera de un encuentro en la soledad de nuestro desierto. Dios viene a morar en nuestro terreno para engrandecerlo, encarnarse con nuestra carne y recrearla. Dios ama nuestra carne y con ella se identifica, la asume para curarla y hacerla humanamente divina. Enriquecernos de Dios con su Ser y proceder, es devenir humanamente divinos, ¡un placer! Nada nos haga obrar fuera de esa unidad humano-divina, cuerpo y espíritu juntos, como posibilidad para la justicia y verdad, amor y libertad, paz y alegría.

Dios todo lo ordena y conduce a su plenitud, y en este camino transformador se nos piden actos de humildad: la paciente espera de la esperanza; la palabra, regalo para el entendimiento; flexibilizar la rigidez de nuestro barro que se seca y quiebra; avivar la luz de nuestros ojos en claridad de vida; que el trabajo comprometido con el “¡Hágase!” primordial, sea dejarnos hacer y seguir abriéndonos a la resurrección final; que el amor sea el resplandor de nuestras obras.

Como Jesús, coronados de dolor y muerte, contemplar que todo lo que esperamos y creemos se oscurece. La fe es puesta a prueba. El ser crucificado y la carne herida en el insoportable silencio de Dios y desprecio de la gente. Todo lo que experimento es pérdida, lacerante la duda, la negrura obra la muerte. ¿Dónde la gloria, quién moverá la piedra de nuestro sepulcro, acaso existe Dios?, tantas veces puede surgir la duda.

La Cuaresma nos adentra en el desierto, donde aparece el hambre, la sed, el desaliento. En el desierto quedamos expuestos a la intemperie, desnudos ante la prueba, la caída y la muerte. Nos sorprende y averguenza la blasfemia cuando todo supera nuestras agónicas fuerzas. Descalzos y heridos, sin camino y sin tierra, asidos a una promesa, y seguir contemplando dolientes el paso por la miseria que nos desgarra y doblega. Demasiada carga, muy honda la pena. ¿Quién alegrará la tierra, quién curará nuestra carne herida, dónde los torrentes de agua viva?

Yo soy un puñado de tierra prometida y redimida, el Resucitado la dispone en esta Cuaresma para que florezca; ¡éxtasis de nueva creación, la redención! Al final de nuestra Cuaresma, Cuaresma de Dios, su gracia nos espera. Nada podemos sin Dios, y en la duda, ¡elijo creer!

La Cuaresma trabaja nuestra tierra, nuestro ser peregrinos, nuestra identidad de hijos toma forma y figura. Que venga tu Espíritu y nos haga tierra nueva, amor de cielo en este suelo. Y en esta carne enferma, un beso y una caricia cure nuestra herida. El beso amable del Amado, Cantar de los Cantares, alegre resurrección, alegría y fiesta. Aventurarnos a atravesar la Cuaresma en la crudeza de su desierto. ¡La gloria, la gloria nos espera!

5 respuestas a “ORAR LA CUARESMA-2018

  1. Ivette 16 febrero, 2018 / 3:05 am

    Qué belleza!!!
    Mil Gracias hna Anna!!!
    Oremos!!!

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    • Anna Seguí ocd 16 febrero, 2018 / 12:56 pm

      Gracias, Ivette, por tu apreciación. Y gracias también porque, a pesar de las discrepancias, todo lo acoges bien. Esto dice tu bondad de corazón. Santa cuaresma.

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      • Ivette 17 febrero, 2018 / 7:56 pm

        Gracias a usted hna!!!
        Santa Cuaresma!!!

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  2. maradudu 16 febrero, 2018 / 8:15 am

    Pones poesía esperanzada con tu escrito en esta cuaresma. ¡Gracias!

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