EDITH STEIN. PALABRAS PARA EL DIÁLOGO

 

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Queridísima Mara: Con gran alegría te comunico la noticia de la publicación del nuevo libro, sobre Edith Stein, que ha elaborado nuestra hermana Paqui (Sellés Juan). Toda la comunidad celebramos con gozo este proyecto, que ya vemos realizado y publicado en las librerías. Lo vivimos como motivo de fiesta para toda la comunidad y felicitación a Paqui.

El libro versa sobre la figura de nuestra hermana Edith Stein. Una recopilación de textos de sus escritos, seleccionados con ojo avizor, extraídos del pozo de la sabiduría que hay en la gran obra de esta gran mujer y santa que fue Edith Stein. Paqui ha estudiado, con amor y pasión, a fondo también, la vida, personalidad y obra, de esta mujer de origen judío, filósofa, conversa cristiana y monja carmelita descalza, que vivió el horror de la persecución judía, hasta morir en los campos de concentración nazis, concretamente el de Auschwitz.

Callo yo y paso a compartir el escrito que la autora del libro -nuestra hermana Paqui-, ha elaborado para presentar su trabajo, que ha realizado con tanto amor y deseo de dar a saborear la sabiduría-humano-cristiana de Edith Stein. Estas son las palabras de Paqui ante el lanzamiento de su pequeña, pero densa obra realizada.

Presentación.    (Paqui Sellés Juan)

Este pequeño libro que presento: Edith Stein. Palabras para el diálogo es fruto de una realidad tan humana y tan teresiana como es la amistad. La amistad con mayúscula y con minúscula, pero a fin de cuentas, “trato de amistad”, que nos configura  como seres humanos, como personas libres y responsables.

Mi encuentro con Edith Stein se remonta al inicio de mis primeros balbuceos vocacionales, cuando un buen amigo me presentó a las hermanas del Carmelo de Puçol, que por aquellos tiempos ni se me había pasado por la cabeza que podría llegar a ser mi comunidad.

Me dejaron la biografía de Edith entonces publicada con el nombre de Estrellas amarillas. Recuerdo que me impactó la persona de Edith en cuanto buscadora de la esencia de las cosas, de la verdad en todo momento. Me atraía su fuerte componente ético y su apasionamiento por los estudios, por la música y la lectura, temas con los que sintonizaba plenamente.

Le perdí la pista un tiempo hasta que cuando ya tomé la “determinada determinación” de iniciar la vida en el Carmelo, la amistad con Edith se reanudó y la lectura de su biografía, refrescada de nuevo, me ofreció pistas interesantes y sobre todo, reconfortantes, para afrontar mi nueva vida.

Percibía a Edith como una amiga en quien confiar y de quien aprender mucho, a través de su rica experiencia humana, transfigurada por su relación de amistad con quien se le había revelado como la auténtica Verdad.

Pensaba, además, que su vida y sus escritos poseen un dinamismo capaz de suscitar cuestiones que todos nos planteamos en algún momento de nuestra existencia y, a la vez, ofrecen respuestas que proyectan luz en el camino. Nació en mí un deseo de ahondar en su persona, en su obra, y me propuse leerla, así como cuanto se publicaba sobre ella, aunque he de confesar que me resulta inabarcable, dado que el inmenso material existente va creciendo a medida que pasan los años y el interés por Edith va en aumento.

Constituyó para mí una buena noticia y todo un regalo ver publicadas sus obras completas por nuestros hermanos carmelitas. Su trabajo arduo, paciente y constante, nos ha posibilitado a muchas personas aproximarnos en profundidad a la trayectoria vital de Edith Stein y a su intensa producción literaria y científica.

Un buen amigo editor, interesado vivamente por todo lo referente al tema del Holocausto, me propuso publicar una pequeña selección de textos de Edith Stein. En un primer momento, pensé que era algo que estaba fuera de mis posibilidades, pero mis hermanas de comunidad me animaron y finalmente acepté, porque me parecía una buena oportunidad para compartir con otras personas, no tan vinculadas a nuestro ámbito carmelitano, la inmensa riqueza que posee Edith.

La editorial Plataforma, que es así como se llama la que publica el libro, tiene como lema “autenticidad y sentido”. Pienso que son dos valores que definen y caracterizan a la perfección la rica personalidad  de Edith Stein. Su vida se fue tejiendo en una constante búsqueda de la verdad y, a la vez, albergó una sana inquietud por desvelar el profundo sentido de la existencia de cada persona.

Los textos seleccionados pretenden expresar una serie de valores que todo ser humano anhela y desea cultivar en su vida. Están ordenados atendiendo a tres dimensiones constitutivas de la persona: humana, ética y espiritual. Quiero dejar bien claro que la división en estos tres apartados es por cuestión práctica y organizativa, porque la concepción de la persona que tenía Edith era de un ser unificado desde todas las dimensiones que le configuran. El reto es ir trabajando cada una de estas facetas para  crecer y madurar como persona.

Este libro quiere ser una pequeña muestra de agradecimiento a todas las personas que han contribuido al nacimiento del mismo. A mis hermanas de comunidad que me han alentado y ayudado con sus sugerencias, a mis hermanos carmelitas traductores de las obras de Edith Stein, que me han facilitado el permiso para la publicación de sus textos. A mi buen amigo Jordi Nadal, editor y fundador de Plataforma editorial, que me propuso este proyecto, hoy hecho realidad.

Y “aunque lo digo a la postre, es el principal y nos abraza a todos”, doy gracias a Dios, que es el protagonista de este libro, el verdadero inspirador y autor del mismo. Porque las líneas de estos textos no habrían sido escritas sin esa maravillosa acción de Dios en la vida de Edith Stein, quien se dejó transformar por la auténtica fuente de vida y verdad.

Termino con un texto de un compatriota de Edith, víctima como ella del horror nazi, Dietrich Bonhoeffer, que sintetiza el sentido con el que deseo ofrecer este libro: “En la vida normal, a menudo no nos damos cuenta de que el hombre recibe infinitamente más de lo que da, y de que solo la gratitud enriquece la vida. Sobreestimamos con ligereza la importancia de nuestra actividad y de nuestra eficacia; y olvidamos lo que solo hemos llegado a ser gracias a la ayuda de los demás.” (Resistencia y sumisión. Carta a sus padres. Tegel, 13 de septiembre de 1943).

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