JESÚS NUESTRA SALUD

Jesús sana 2

El pecado es lejanía de Dios, esa realidad es desfiguradora del ser, rompe la semejanza con Dios y el mal nos gana terreno. Volver a Dios, fuente de vida y misericordia, es hacer que brote la alegría del corazón manifestando el paso de la gracia reconciliadora.

A pesar de nuestra realidad inclinada al mal, podemos vivir con alegría, porque Jesús vive en nosotros y su amor es más fuerte que el mal, esto nos permite no perder el sentido del humor. Con Jesús a nuestro lado, podemos disipar los temores y miedos, porque Él trabaja en nosotros la transfiguración y nos ensancha el corazón, alivio de libertad. Jesús es nuestra  salud.

Por grave que sea nuestro pecado, a Dios lo hallamos esperando la posibilidad de acogernos y perdonarnos, Él solo quiere darnos su amor. Dios nos hermosea. Nuestro cristianismo debe reflejar la fiesta del corazón, porque, ser hijos, ser amados y perdonados, relaja nuestras tensiones y nos pone de buen humor.

Ser cristiano es iluminar la fiesta que Jesús alumbró por su resurrección, la fiesta ya no tiene fin, porque el amor es fiesta y no pasa nunca. La resurrección de Cristo es nuestra salud, nuestra infinita alegría.

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