EN LA ESPESURA

odres-nuevos-evangelio-31-de-marzo-2019-color

“Oh Dios, crea en mí un corazón puro; renuévame por dentro con espíritu firme” (Sal 50). Cuando oramos gimiendo a Dios la pureza del corazón, de entrada, delatamos que hemos penetrado en la espesura de nuestra oscuridad y nos hemos angustiado. Solo se reclama aquello de lo que carecemos, y una de las cosas que más nos hace falta es la limpieza del corazón, como necesidad de bienaventuranza personificada, de dicha feliz: “Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8)

Nuestra verdad de criaturas dañadas nos lleva a desviarnos con excesiva frecuencia de los caminos de Dios, porque somos propensos a seguir los nuestros. Enredarnos en nuestros gustos, saciar nuestras apetencias, movernos a placer de nuestra sensualidad, es de una sutileza tal que, cuando ya es tarde -y hasta nos gusta hacer tarde-, nos hallamos atrapados en el laberinto de la desviación, envueltos en la espiral del conflicto, perdida la paz, oscurecida la mirada, imposibilitados para hallar la salida de la liberación. Sofocando la luz, se nos apodera la desoladora noche oscura, apresándonos la angustia, tambaleados por el temor.

La gracia aparece en forma de tenue esperanza: “Dios mío ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme”. Hemos reconocido el desvío y la gracia nos infunde coraje para suplicar a Dios su auxilio misericordioso, con la confianza de que Él tenderá de nuevo su mano salvadora, volviéndonos a su amparo amoroso. El clamor suplicante: “A Ti te suplico, Señor; por la mañana, escucharás mi voz, por la mañana te expongo mi causa, y me quedo aguardando.” (Sal 5), es ya estar en la actitud buena que pone los pies en la senda de la vida liberada. La luz viene y va acompañada de la alegría. La experiencia es el gozo de sentir que Dios nos ha engrandecido el alma, que la libertad es ahora más amplia, que hemos quedado hermoseados. Todo se realiza con amor y dolor y se llama: GRACIA.

Ahora es tiempo de volver a construir nuestras relaciones en el descanso de la paz y la libertad. Sacar toda la suavidad que llevamos dentro será signo de haber ido venciendo la agresividad y toda dificultad que obstaculiza el caudal divino de la misericordia. Permitir que la luz muestre la belleza del amor que Dios pone en nosotros. El Amor es la belleza que salva al mundo. Amor crucificado, Amor resucitado.

2 respuestas a “EN LA ESPESURA

  1. Angelines 3 mayo, 2019 / 10:04 am

    Gracias Anna. ¡Qué comentario tan bonito! Es verdad, a veces entramos en esa espiral de enredo con nosotras mismas, que nos lleva a cerrar el corazón, endurecer nuestra mirada, ser rígidas, a sufrir… En esos momentos todo se oscurece. Hace falta un ejercicio de honestidad y de verdad para mirarnos en esa nuestra pobre y necesitada realidad. Abrir el corazón al Señor, dejar que se ablande, derramar lágrimas de impotencia y dolor…, y salir fortalecidos de esa mirada que nos acoge y no juzga, mirada de amor y perdón…, y todas nuestras defensas caen, y sentímos alegría y paz. Esa mirada nos reconstruye y hace que sepamos que nuestro pecado no tiene la ultima palabra, que somos huella De Dios en el mundo, y que llevamos un potencial, como dices, de amabilidad y dulzura en nuestro interior.

    No estamos solos. Cuando todo se oscurece, el Señor nos espera y nos ayuda a renacer de nuevo. Muchas gracias por recordárnoslo. Un abrazo

    Me gusta

    • Anna Seguí ocd 3 mayo, 2019 / 10:40 am

      Muchas gracias, querida Angelines, me conmueve tu valoración y comentario.
      Unidas en la oración. Anna

      Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s