la oración y el problema de Dios

 

hans

 Por Anna Seguí ocd
KÜNG, H., La oración y el problema de Dios. Ed. San Pablo, Madrid 2018, 14 x 19’5, 98 pp.

Hans Küng, el hombre de la Libertad conquistada y de la Verdad controvertida, teólogo audaz y desafiante, pone en nuestras manos una pequeña obra sobre un tema también controvertido en nuestro tiempo: La oración y el problema de Dios. 

Está escrito como un canto con encanto poético, con autenticidad y convicción profunda, apelando a la fe confiada del creyente. Una convicción orante traspasa todo el libro. Y ante la crisis de oración, no pone el problema en cómo hemos orado en el pasado, sino afrontando este presente para entrever cómo podemos y debemos orar hoy, porque: De hecho, la crisis de la oración es una crisis de fe en Dios en general. Y remarca un sí grande a la oración, no para que satisfaga nuestros deseos, sino, bien cimentada en búsqueda de la voluntad de Dios, como única realidad que constituye nuestro bien. Lo resalta así: Su voluntad es el bien, el verdadero bien de los hombres: es bueno lo que Dios quiere.

Con gran libertad hacia cada persona y religiones, su reflexión pondera la vida encarnada en oración y que esta provenga de lo profundo del corazón, no como una piedad intimista, egoísta y estéril, sino como un despertar a la gracia y a la acción por la justicia. La gran valoración que hace de la oración humilde y sencilla de Jesús, por su envoltura humana hecha de intimidad confiada con el Padre, no menosprecia ni minusvalora la oración de las demás religiones, sino que destaca las formas de oración de todos los pueblos y religiones, como realidad que está en el centro del corazón del hombre y afirma que no hay religión sin oración. Donde quiera que la oración muere, también muere la religión. Cuando la oración brota del corazón y aun en sus distintas formas puede ser en la práctica un camino que conduce a la salvación. 

Como buen teólogo, muestra una sabia agudeza para diferenciar entre oración bíblica, profética, meditación y oración mística. Narra con claridad y detalle las formas y técnicas orientales como el zen, el budismo y el yoga, que tanto auge tienen en nuestros días y que aportan ayuda para una mejor concentración, el silencio, la relajación. Y se interroga cómo debe comportarse un cristiano ante las prácticas de esas técnicas y la meditación, la búsqueda de la iluminación, y determina que solo el hombre sin egoísmo la encuentra. Subraya que en el cristianismo, a diferencia de Oriente, el acento, al final, no se pone en el vacío, sino en la plenitud; no se pone en el olvido de sí mismo, sino en la conquista del yo; no se pone en la nada, sino en el nuevo ser; no se pone en el nirvana, sino en la vida eterna. Jesús quiere que la oración provenga del corazón y que sea en secreto, posible también en medio de la vida cotidiana.

  1. Küng se pregunta sobre lo característico de la concepción de la oración de Jesús y analiza las consecuencias acerca de la oración cristiana, y en cada una de ellas afirma un: No a la oración obligatoria/ No a la oración altamente estilizada/ No a la oración espectacular/ No a la oración despreocupada/ No a la oración sin consecuencias. Su convicción de oración cristiana debe hacerse de acuerdo con el ejemplo de Jesús, con confianza creyente y con fe confiada.

El último capítulo, ¿Por qué orar? resulta especialmente conmovedor, porque el autor pone al descubierto su alma orante. Dice no avergonzarse de orar, una oración en que Dios hace posible y continuamente libera mi libertad. Dios viene a mi encuentro en Jesús como el padre del hijo pródigo, me capacita, en un compromiso sin tregua a favor del prójimo. Afirmado en la fe dice: Ya cuando le digo a Dios simplemente: creo en ti, entonces oro. Elogia no menos la oración de petición dirigida no a un vacío, sino a este Alguien en quien se puede confiar. Insiste en un lenguaje sencillo y humilde, modesto, expresando nuestro estado de ánimo ante Dios. Y la oración al fin, es espejo que refleja cómo es el hombre que ora.

Como en la obra Madre Coraje, de Bertolt Brecht, Katterin, sorda y muda, la oración, a toque de tambor, puede despertar a los habitantes de la ciudad dormida para salvarse. La oración y el problema de Dios, un alegre y esperanzado despertar orante para nosotros hoy.

2 respuestas a “la oración y el problema de Dios

  1. Eve 16 noviembre, 2019 / 5:15 am

    Muchas gracias mi hermana del ama. Su blog es muy importante para mi vida monástica.
    Con mucho cariño,
    Eve

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    • Anna Seguí ocd 16 noviembre, 2019 / 9:40 am

      Gracias a ti. Tu realidad orante y escondida en Cristo, también es importante para mí. En comunión de oraciones y fraternalmente unidas. Un abrazo

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