QUÉ BUEN AMIGO ES DIOS

 

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Dios sabe que orar nosotros, relacionarnos con Él, es quererle ofrecer lo más y mejor de nosotros mismos, disponer nuestro corazón y permitirle que nos haga a su gusto, que pueda recrearse a placer haciéndonos a su imagen y semejanza. Hermosearnos Dios.

Dice Teresa de Jesús: “¡Oh, qué buen amigo hacéis, Señor mío! ¡Cómo le vais regalando y sufriendo, y esperáis a que se haga a vuestra condición y tan de mientras le sufrís Vos la suya! ¡Tomáis en cuenta, mi Señor, los ratos que os quiere, y con un punto de arrepentimiento olvidáis lo que os ha ofendido!” (V 8,6).

Qué bien entiende Teresa que la oración es tratar de amistad, tratando amorosamente con el Amado, haciéndonos Dios mercedes. En la oración quien obra es Dios y lo hace regalando, engrandeciéndonos por dentro. Regalarnos Dios es darse Dios a sí mismo, transfigurándonos. Orar, más que dar nosotros es recibir, ser penetrados por la bondad que nos envuelve y el amor que nos configura. Orar es vislumbrar que Dios nos está recreando misericordiosamente, hermoseándonos, haciéndonos semejantes a Él. “¡Oh Señor de mi alma! ¡Cómo podré encarecer las mercedes que en estos años me hicisteis! ¡Y cómo en el tiempo que yo más os ofendía, en breve me disponíais con un grandísimo arrepentimiento para que gustase de vuestros regalos y mercedes!/ Con regalos grandes castigabais mis delitos” (V 7,19).

La oración del corazón produce amor y hace que las obras sean amables, porque el ser entero se torna puro amor. Orar es amar y decirlo con la vida. Y el amor nos hace bendición con resplandor evangélico. “Puede en este estado hacer muchos actos para determinarse a hacer mucho por Dios y despertar el amor/ Puede representarse delante de Cristo y acostumbrarse a enamorarse mucho de su sagrada Humanidad y traerle siempre consigo y hablar con El”  (V 12,2).

 La vida florece cuando es regada por los orantes-amadores. Cuando oramos cultivamos la viña del Reino y toda la humanidad se beneficia. El orante es un pregonero silencioso que llega a los confines de la tierra, calando con benevolencia en los corazones bien dispuestos. “Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje” (Sal 18). El mundo es el hogar de la humanidad bendecida y salvada por Dios, los orantes hacen memoria de esa gracia inmerecida.

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2 respuestas a “QUÉ BUEN AMIGO ES DIOS

  1. mdamat 3 agosto, 2019 / 7:46 pm

    Jesús és l’amic incondicional, que ens estima i ens perdona sempre. Senyor que no anteposi res a tu. T’hem conegut i no ens podríem desfer mai de la teva amistat. Ensenyam a estimar com tu ens estimes!

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    • Anna Seguí ocd 3 agosto, 2019 / 10:39 pm

      Estimar com Ell ens estime, és el que ens defineix com a seguidors de Jesús. Que Ell ens hi ajudi a fer-ho realitat

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