OPTAR POR LA PAZ

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Queridísima Mara: La paz, de esto quiero tratar hoy contigo. Prime en nosotras la urgencia de orar ante Dios el don de la paz. La estamos triturando a fuerza de violencia, incluso cuando creamos conflicto en nuestra propia y cotidiana convivencia. Optemos siempre por la paz.

Leemos en Teresa de Jesús: “¡Paz, paz!, hermanas mías, dijo el Señor, y amonestó a sus Apóstoles tantas veces. Pues creedme, que si no la tenemos y procuramos en nuestra casa, que no la hallaremos en los extraños” (2M 1,9); “Cualquier desasosiego y guerra se puede sufrir con hallar paz adonde vivimos” (4M 1,12).

La palabra hebrea “Shalom”, es mucho más amplia que el simple deseo de tranquilidad y bienestar; es fundamentalmente la paz del corazón, es reconciliación con uno mismo, con Dios y con los hermanos. Es plena comunión con la historia, con sus luces y sombras, asumida con perdón misericordioso. El Shalom hebreo bíblico es la paz de nuestra casa interior, ofrecida y deseada a los de cerca y a los de lejos, a todos los seres humanos, como una bondad sin límites, como una fusión amorosa de amantes. La paz acoge razas, naciones y religiones, las aúna en armonía reconciliadora.

Entiendo, Mara, que, el proyecto de Dios para la humanidad es un proyecto de bendición y de paz, Shalom de Dios para todos. Nos hallamos inmersos en una realidad histórica preocupante, vemos como la inseguridad nos rodea por todas partes. Todo se tambalea dentro de la precariedad y la inestabilidad. Las guerras y el terrorismo son una amenaza latente en nuestro entorno. Los tiempos de Teresa también eran convulsos, ella lo expresa de esta manera: “Estáse ardiendo el mundo/no es, hermanas mías, no es tiempo de tratar con Dios negocios de poca importancia” (C 1,5). Y sin embargo, la paz, a lo largo de los siglos, se ha ido abriendo camino en medio de la gran violencia que sacude los cimientos de la estabilidad. Cuando nos situamos fuera de Dios rompemos la armonía creadora y surge la violencia, la agresión y la muerte. Pero en Dios, retomamos de nuevo la esperanza de la paz que todo lo hermosea.

Querida Mara, ¿no percibes tú también que la realidad humana requiere el silencio orante de todos los contempletivos-as, como alegres mensajeros de la paz? Infundir por la oración la esperanza de que la paz verdadera es posible, aunando actitudes bondadosas de hombres y mujeres de nuestro mundo. Orar la unidad por una ética mundial que nos haga capaces de fraternidad colectiva entre todos. No encerrarnos en nuestra particular religión, sino adquirir una sana acogida a todas las religiones que apuestan por la paz universal, sin que nada nos haga perder la identidad y riqueza de nuestro cristianismo. Mantenernos bien enraizados “cabe este buen Maestro” (C 26,10). 

Hoy más que nunca, hace falta tener plena conciencia de la necesidad que tenemos los unos de los otros. La globalización mundial es una posibilidad para fraternizarnos creando lazos de amistad. Y es entre todos como podemos garantizar la paz y la solidaridad de las naciones, es nuestra responsabilidad creadora de historia. Nos hace falta fomentar actitudes de respeto mutuo entre las culturas, las religiones y con toda la creación. Afinar el espíritu de la delicadeza y la ternura relacional, procurar la limpieza del corazón para ofrecer fiabilidad. Purificar el aire de la tierra desde el respeto y el amor por la naturaleza gravemente amenazada de muerte, gimiendo su dolor. Expulsar la violencia orando la reconciliación como esperanza de nueva humanidad. Vivir la alegre seguridad de que, “la causa de Dios es el hombre, Dios quiere la vida, la alegría, la libertad, la paz, la salvación, la gran felicidad del hombre. La causa de Dios no es la ley, sino el hombre” (Hans Küng).

Orar la necesidad y eficacia por un gran ecumenismo entre las Iglesias hermanas. Ser capaces de crear una Iglesia Universal que nos aúna a todos como única Iglesia cristiana, en la que se respeten las diferencias, y que en Cristo, seamos capaces de darnos la paz. “No habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones; ni habrá paz entre las religiones sin diálogo entre estas, sin el estudio de sus fundamentos” (Hans Küng).

Tener el coraje de iniciar gestos fraternos y de unidad en la diversidad, que no es tiempo de mirar lo que nos separa, sino lo que nos une. Tengamos la sana osadía de fraternizar la convivencia humana con todas las razas y credos. Unidos en la mesa común, comer el pan de la comunión y paz de Cristo, de Buda, de Yavhé, de Alá, de Dios al fin. Orar la paz entre los cristianos es unirnos los cristianos como lo que somos: hermanos en Jesús, el gran hermano. Ningún ser humano quede fuera de nuestra fraternidad, porque todos somos hijos de Dios.

Crear la paz supondrá siempre asumir la cruz, porque es luchar contra la violencia del mundo. Mara, tengo plena confianza de que, por la oración, todo lo hemos de poder. Como dice Teresa: “Procuremos siempre ir adelante” (5M 4,9). Recibe mi deseo de Paz, Pau, Shalom.     Tuya siempre.   Nura    (Anna Seguí, ocd)

4 respuestas a “OPTAR POR LA PAZ

  1. Remedios 13 septiembre, 2019 / 6:15 am

    No se que ocurre con mis comentarios que casi siempre desaparecen,lo intentaré de nuevo.
    De entrada mi abrazo fraterno por su articulo que sin mencionar a ciertos jerarcas eclesiásticos les está mostrando el camino. En que momento tan apropiado llegan sus palabras como respuesta a las orientaciones doctrinales de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe con relación al documento de “Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.

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    • Anna Seguí ocd 13 septiembre, 2019 / 7:39 am

      La paz de Cristo ha iluminado e ilumina hombres y mujeres de todos los tiempos para ser sembradores de paz. Una vida para el Evangelio es fuente de esperanza para la paz universal. Solo la bondad del corazón humano siembra la paz. Gracias por ti, por tu paz.

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  2. Luis Alberto de Jesús y Maria 13 septiembre, 2019 / 6:55 am

    Señor Dios de paz, que has creado a los hombres objeto de tu benevolencia, te bendecimos y te damos las gracias, porque nos enviaste a Jesús e hiciste de Él en el misterio de su pascua el artífice de toda salvación la fuente de todas paz el vínculo de toda fraternidad, te damos las gracias por los deseos y las realizaciones que tu espíritu de paz a suscitado en nuestro tiempo, para remplazar el odio con el amor, la desconfianza con la comprensión la indiferencia con la solidaridad, abre más y más, nuestros espíritus y nuestro corazones a las exigencias concretas del amor de todos nuestros hermanos al fin de que seamos todos artífices constantes de paz, acuerdate de todos los que padecen sufren y Muren al engendrar un mundo mas fraternal, venga tu espíritu de paz y de justicia a los hombres de toda raza y que la tierra se llene de tu Gloria, Amen. Un abrazo hermana Anna, nos encomendamos a sus oraciones, saludos a su comunidad.

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