ASUMIR LAS CRISIS

 

JODER

Queridísima Mara: Te sabía pasándolo mal, ante lo cual, mi deseo de verte se había intensificado para que, si tú querías, pudieras abrirme tu corazón y desahogar en el mío todo aquello que te es demasiado penoso y agobiante. Te escuché con atención amorosa, porque esta es siempre mi actitud con todo lo que te acontece y te afecta. Inmediatamente fui percibiendo la densidad y hondura de tu crisis. Reconozco que, por un momento, sentí temor y temblor ante cualquier movimiento que puedas hacer en el estado en que te encuentras. Pero me puse en oración y el temor se desvaneció, dando paso a la tranquila y segura confianza en el Señor.

De alguna manera se puede decir que todavía eres “joven” en la vida monástica y las crisis se irán sucediendo frecuentemente, hasta que se establezca la paz interior con la serena alegría del corazón.

Las crisis nos hacen permanecer en desiertos hostiles, en zonas interiores oscura, levantando fuegos devoradores de agresividad y sentimientos de rabia; todo ello produce pavor y nos desestabiliza el ser entero. Esta realidad angustiosa e insufrible, nuestra naturaleza no la soporta bien. Nos resistimos, bramamos interiormente, pujamos desesperadamente para liberarnos de ella; pero, poco a poco vamos dándonos cuenta de que, permanecer en la crisis o salir de ella, no está ni en nuestra voluntad ni en nuestro poder. En la purificación pasiva solo nos queda una dolorosa pero decidida voluntad de consentir pasar por ella, sin saber, sin entender, sin ver, lacerados por el sufrimiento que nos come y consume.

Es como un absurdo de la razón el pasar por todo ello, viéndonos reducidos a la impotencia más aplastante. La felicidad ha huido lejos, no asoma por ninguna parte, ni se la intuye como posibilidad alcanzable, su ausencia nos estremece, nos aterra, porque sin felicidad no hay alegría, y sin alegría nuestro rostro humano queda desfigurado, no podemos reflejar la belleza de la imagen y semejanza de Dios con que hemos sido creados. ¿Dónde queda la verdad de la redención de Cristo?, ¿dónde la belleza del hombre-mujer nuevo? En el desierto todo queda oculto, solo hay hostilidad, dureza, soledad hiriente y sufrimiento demoledor.

Cuando en la noche el sufrimiento y la purificación se prolonga más allá de lo que podemos soportar, nuestra frágil naturaleza recurre a los mecanismos de defensa que la psicología elabora. Valiéndose de la imaginación, crea imágenes revestidas de luz, apareciendo en nuestra mente novedades que nos gustaría realizar, viéndolas como inspiradas por Dios, como si esto fuese el remedio o la solución para sacarnos de la realidad purificadora que, instintivamente, rechazamos en nosotros. Estas imágenes son la gran tentación para la huida, el no fiarse de Dios, el lanzarte hacia tus propios proyectos y no los de Dios. ¡Cuidado con la imaginación!, con sus imágenes hechas de proyectos ideales, nacen nuestros auténticos demonios, que se oponen -revestidos de luz- a los planes de Dios.

Con dolor, pero con amor, debo decirte que te veo metida en sombras de muerte y no de vida. Sé que pedirte que permanezcas tranquila, sin moverte, en tu infierno interior, es un atrevimiento por mi parte; sin embargo, fiada completamente de Dios, te digo con todas mis fuerzas, con toda mi convicción y con una palabra contundente: Mara, ¡no te muevas de tu monasterio! Espera, reza y confía, el Señor viene y está cerca, Él te dará lo que pide tu corazón”, no serán proyectos a realizar, sino “un corazón nuevo y un espíritu nuevo”, una mujer de corazón bien dispuesto y feliz, distendida, que sabe sonreír con anchurosa alegría, hasta saber regalar seguridad a sus hermanas. La felicidad verdadera es el ser nuevo, la libertad interior, la paz inquebrantable, esta es la realidad que lo hace todo nuevo. Tu propia manera de ser y estar en novedad de vida te dará la palabra incisiva, categórica, eficaz, para hacer de tu monasterio un lugar tan sencillo como la casa de Nazaret.

¿Qué es y qué significa ser seguidora de Cristo en la realidad de tu vida consagrada? Que Jesús tome forma y figura en ti, te desmonte de tu yo personal y quede Él colocado en el centro de tu vida, de tu corazón. “Ya no yo, Cristo es quien vive en mi”; “otro te ceñirá e irás donde no querrás”; “yo he pedido por ti Pedro (Mara), para que tu fe no se apague, y cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos”. Dios está empeñado en poner claridad en tu cielo interior. Conoces bien aquel decir que repito tantas veces: “Para estar claros, hemos de estar sanos. Solo a golpes de noches oscuras vamos quedando iluminados”.

Todo lo que me has hecho entrever de la situación comunitaria es real y dices verdad. Créeme, de esto mismo se ha valido Dios para llevarte al desierto de la purificación. El revulsivo que te produce la realidad comunitaria es el espejo de la confrontación, y en todo este conjunto está la gracia de la sanación, la salvación. Purificada para ser amada y respetada.

Por último mi oración de hoy para ti.

  • En esta soledad, nadie te puede ser compañía.
  • Este aguijón en la carne, nadie te lo puede sacar.
  • En este gemido, nadie te puede consolar.
  • En esta oscuridad, nada ni nadie te puede ser luz. Espera el momento de Dios, Él te iluminará.
  • “Tu salvación está en esperar y tener calma”.
  • Dios está en todo lo que te acontece, Él tiene para ti un final feliz.
  • Han abusado de ti sometiéndote a un exceso de trabajo, sí, ¿y qué?, ¿acaso no eres tú pan partido y repartido para ser comido, como quien sabe que ya no se pertenece? Todavía no has derramado tu sangre como Cristo. Y sin embargo, Él ya te ha redimido por adelantado. Más vale apalabrar las cosas que murmurar interiormente malhumorada.
  • Tu sonrisa es muy placentera para el que la contempla, que no sea escasa en tu semblante, te hace perder rigidez y te muestra más amble y cercana.
  • Mira la figura de Moisés y lee con frecuencia Éxodo y Números. A Moisés le repugna aquel pueblo y aquella misión, sin embargo, cuando Dios decide exterminarlo, Moisés le suplica que lo salve, y sino que lo extermine con ellos.
  • No dejes que el enfado se te apodere nunca, tenlo como una enfermedad a sanar. Pon humor a tu decir.
  • Más que priora, sé madre y hermana amorosa para tus hermanas.

Te quiero, Mara, siempre estoy contigo con un respeto enorme. Tal vez te resultarán duras mis palabras, pero van dichas con amor y verdad; al fin, ellas son reflejo de mis propias crisis personales. Y un regalo, pobre pero auténtico: mi oración. Que Dios te bendiga. Tuya siempre.  Nura

8 respuestas a “ASUMIR LAS CRISIS

  1. Luis Alberto de Jesús y Maria 25 octubre, 2019 / 12:56 am

    Sin palabras hermana Ana, pida por favor por un servidor. Un saludo! Gracias.

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    • Anna Seguí ocd 25 octubre, 2019 / 5:31 am

      Cuenta siempre con mi oración. Dios está contigo. Jesús en ti, te da todo lo que necesitas. Con amor y comunión.

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  2. marivjo 25 octubre, 2019 / 10:07 am

    Cómo pones el alma describiendo las crisis. Es tu experiencia y la de cuantos hemos experimentado y experimentamos esa noche oscura esperanzada y confiada. Creo que a Mara y a cuantos podemos identificarnos con ella, nos iluminas la senda. Gracias, querida Nura, Anna.

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  3. Angelines 25 octubre, 2019 / 5:40 pm

    Gracias Anna por es5e bello comentario. Me ha llegado profundamente. Todas las personas pasamos por situaciones de crisis que nos llevan a esos espacios de temor, miedo e impotencia…, casi a la desesperación, y a sentir si “quizas Dios no se haya olvidado de nosotras”.

    Me ha gustado como tu primera aportación ha sido ofrecer esa “escucha de atención amorosa” ¡Cuánto necesitamos que se nos escuche sin sentirnos juzgadas…!, y el “reconocer”esa situación de crisis dolorosa en la otra persona. No minimizarla, sino comprenderla. Como dices hemos de ponernos en oración, para poder dar una respuesta, o acompañar, o aconsejar… Sólo desde ese corazón silenciado pueden brotar palabras verdaderas desde el amor.

    Cuando estamos heridos necesitamos escuchar esas palabras verdaderas, aunque de momento sean hirientes… Si son dichas desde la ternura y la comprensión, siempre llegarán al corazón. Tu amiga Mara es afortunada. No sabemos qué decisión tomará. A veces las crisis nos obligan a tomar decisiones, pero me parecen muy hermosas las pistas que le das. Creo que en momentos de oscuridad no debemos olvidar que Dios está en esa “circunstancia”, que nos acompaña más que nunca, que no hemos de desfallecer. Quizás hemos de esperar el “momento De Dios”como dices, saber “esperar y permanecer”en ese momento oscuro, siendo consciente de todos nuestros fantasmas interiores.

    En esos momentos, creo que lo que más ayuda es un hombro amigo-a en quien poder descansar nuestras miserias, y que nos ayude a ampliar y vislumbrar ese final del túnel que nosotros no vemos. Saber con confianza que a través de las crisis, Dios nos ilumina y nos guia. Nos va llevando a niveles más profundos de ser. Un abrazo. Gracias por compartir

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    • Anna Seguí ocd 25 octubre, 2019 / 5:47 pm

      Gracias a ti por tu comentario. La ayuda siempre es mutua. Esta carta la escribí hace años. Puedo decirte que “Mara” no se movió de su monasterio. Una gracia de Dios.

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  4. mdamat 26 octubre, 2019 / 7:54 pm

    Paraules exigents i plenes d’amor a la vegada, fan evident la presència del Senyor entre nosaltres. Viure l’evangeli no és un llit de roses, però enmig de situacions dures captem la presència del seu Esperit. Des del propi testimoniatge fem possible que no s’apagui l’esperança.

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