ORAR LA CONFIANZA

 

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Ante Dios, orar la confianza en Él. “Confiad siempre en el Señor, porque Él es la Roca perpetua” (Is 26).

La confianza es una actitud del corazón que nos descansa en Dios. En sus manos de Padre ponemos nuestro ser en absoluto abandono y segura certeza de que Dios todo lo hace concurrir para nuestro bien. “Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no tengo miedo” (Sal 56)

La confianza es la saludable actitud que nos hace andar en libertad, seguros de que todo, absolutamente todo, es obra del amor, y que, pase lo que pase, Dios es quien nos asiste y ayuda en nuestra debilidad y desvalimiento. “Él es mi Dios y salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación” (Is 12).

La confianza surge de las fuentes profundas del amor y la fe. Creer en Dios, creer en Jesús, nos proporciona una saludable robustez a nuestro ser frágil y menesteroso, y nos regala una seguridad que nos hace andar en anchurosa libertad y vital alegría. “Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres” (Flp 4).

La confianza nos da noticia de que todo es gracia de Dios, de que todo redunda para nuestro bien, hasta en aquello que nos puede ser fatal realidad. La confianza nos dice que Dios está presente en lo más céntrico de nosotros mismos, para no perdernos o abatirnos en el absurdo ni en el horror. “Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor”.

Al ser humano todo le puede acaecer, en lo bueno y en lo adverso, lo inesperado sucede. Y lo que nos puede ser demasiado penoso, Dios lo lleva con nosotros, porque nada realizamos solos. Dios está en cada acontecimiento ayudándonos en nuestra impotencia, también alentando nuestra fiesta. Dios es el hacedor de nuestro ser, el que lo conduce y lo guía por los caminos de la paz y el amor. “Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es grande como nuestro Dios?” (Sal 76).

Amar es confiar en Dios, en la vida, en las personas. La confianza y el amor hacen florecer el jardín del corazón, alegres flores de esperanza para la vida feliz en todo tiempo y para todos los seres humanos. “Sólo en Dios descansa mi alma, porque de Él viene mi salvación; sólo Él es mi roca y mi salvación, mi alcázar: no vacilaré” (Sal 61).

La confianza abriga la esperanza del encuentro feliz con Dios, descansar junto a Dios. “Al amparo del Altísimo, no temo el espanto nocturno/Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confío en ti” (Sal 90).

2 respuestas a “ORAR LA CONFIANZA

  1. Angelines 14 febrero, 2020 / 10:34 am

    Quizás necesitamos toda la vida para aprender a confiar. Un sentimiento o una actitud tan básica desde nuestra más tierna infancia, y a la vez, a veces, tan complicado para nuestro corazón. Aprender a vivir para aprender a confiar, o aprender a confiar para aprender a vivir… Yo necesito pedir insistentemente que El Señor me enseñe y ayude a confiar a manos llenas, a abandonarme en sus manos. Recuerdo y añoro a Teresita de Lisieux y su mensaje de confianza y abandono. Aprender a confiar como niños pequeños, sabiendo que tenemos un Padre que nos ama y acoge sin cesar.
    Gracias por recordarnos este bello mensaje. Un abrazo

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    • Anna Seguí ocd 14 febrero, 2020 / 10:45 am

      Gracias por tu comentario. Indispensable la confianza para el bien y buen vivir. Y Dios nos la reclama. Nos la conceda también. Un abrazo.

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