PROCESO DE CONVERSIÓN

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La fidelidad a Jesús y su Evangelio nos sitúa en proceso de conversión. Despojarnos de nosotros mismos, de nuestros intereses personales, para dar a Dios la oportunidad de hacernos descubrir que el amor es lo único importante. Lo que da sentido a la vida y crea felicidad a la existencia humana es el amor a Dios y a los hermanos.

Solo el amor nos hace libres; el amor nos flexibiliza y nos volvemos más abiertos, comprensivos y generosos. Amar es vivir en actitud de servicio; el amor nos sensibiliza ante el sufrimiento, nos hace atentos para captar dónde está el hermano pobre y necesitado, que reclama mi amor y acogida.

Hoy tomaré consciencia de que, ante los hermanos, no soy su juez, sino su amigo y su servidor. Amar y servir nos asemeja a Jesús, esto complace al Padre y es siembra de felicidad para todos. Caminemos la conversión

DECIR DE LOS MÍSTICOS 

«No os pido ahora que penséis en Él, ni que saquéis muchos conceptos, ni que hagáis grandes y delicadas consideraciones con vuestro entendimiento; no os pido más de que le miréis… Mirad que no está aguardando otra cosa sino que le miremos». (Santa Teresa)

ORACIÓN

Señor Jesús, que la gracia de tu Espíritu Santo nos haga sencillos y humildes de corazón. Que sepamos tener los ojos fijos en ti y vivir una vida para el Evangelio. Aparta de nosotros la tentación de sucumbir al poder y los honores, al egoísmo y las envidias. Concédenos la reconciliación y la paz, el gozo de la amabilidad, fruto de la conversión.

5 respuestas a “PROCESO DE CONVERSIÓN

  1. marivjo 6 marzo, 2020 / 9:52 am

    Es uno de los textos que más me gustan. Y siempre lo uno al de S.Ignacio: «no el mucho saber harta y satisface el ánima, mas el gustar de las cosas internamente». Los conceptos…sí, pero a la hora de la verdad, la experiencia de los ojos clavados en El, así, simplemente, como enamorados que se miran sin decir nada…mejor dicho, que todo se dice en esa mirada. Ayer recomendé amis alumnos, a tenor del evangelio de la transfiguración del próximo domingo, un (o varios) rato de contemplación, fijos los ojos en El y los oídos en la voz del Padre. Ahí sí que sobran los conceptos: experiencia contemplativa sin más. Divagaciones, Anna, sobre «mirarle».

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  2. marivjo 6 marzo, 2020 / 10:12 am

    Un añadido: y en este fin de semana en que debo acompañar 3 misas, cantaré: «Véante mis ojos…muérame yo luego». Espero que pueda oiros a toda la comunidad cantándolo. ¿Qué tal?

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