MARTES III CUARESMA

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  MEDITACIÓN

La vida de Dios en nosotros se manifiesta por el amor y el perdón, el servicio y la relación. Nada nos hace más humanos que las relaciones personales, y nada nos alegra tanto si estas fluyen gozosamente fraternas. Sabernos amados por Dios, nos dispone a ser amadores de los hermanos.

Para ser fieles al amor hemos de ser perseverantes en nuestra relación de amistad con Dios. Orar es crear relación. Orar es amar y decirlo con la vida ofrecida. Cuando oramos, Jesús aparece en nosotros como realidad viva y orientativa en nuestro peregrinar. Todo el amor a vivir y el perdón a regalar, lo hallamos en Jesús.

Solo adheridos a Jesús, nuestro ser queda enriquecido y somos capaces de hacer crecer flores de obras buenas. Se aviva el amor con simpatía relacional hacia los demás, todo esto dice la bondad del Dios que adoramos. Su gracia nos transfigura y embellece.

EVANGELIO  Mt 18, 21-35

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?». Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”. Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: “Págame lo que me debes”. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”. Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

COMENTAR LA PALABRA 

Cuando nos dirigimos a Dios, con frecuencia le pedimos que nos ayude y alivie de lo que nos es demasiado penoso y agobiante. Sin embargo, cuando nos relacionamos con los demás, muchas veces lo hacemos con actitudes endurecidas y los juzgamos con crueldad, hasta decir mal de ellos.

No miramos a nuestros prójimos con la compasión que reclamamos de Dios para nosotros. Todos somos deudores y necesitados de perdón para saldar nuestra deuda. El perdón de Dios se realiza en Jesús por delante y nos enseñorea liberándonos. No podemos ser intransigentes con los hermanos.

Nuestra manera de andar en verdad es ser perdonadores con los demás. Es necesario que seamos conscientes de lo mucho que se nos ha perdonado, para saber hacer lo mismo con mi hermano pobre y necesitado como yo. Amor y perdón anden juntos, para andar en justicia y verdad.

DECIR DE LOS MÍSTICOS 

«Sí, lo sé: cuando soy caritativa, es únicamente Jesús quien actúa en mí. Cuanto más unida estoy a él, más amo a todas mis hermanas. Cuando quiero hacer que crezca en mí ese amor, y sobre todo cuando el demonio intenta poner ante los ojos de mi alma los defectos de tal o cual hermana que me cae menos simpática, me apresuro a buscar sus virtudes y sus buenos deseos, pienso que si la he visto caer una vez, puede haber conseguido un gran número de victorias que oculta por humildad, y que incluso lo que a mí me parece una falta puede muy bien ser, debido a la recta intención, un acto de virtud. Y no me cuesta convencerme de ello pues yo misma viví un día una experiencia que me demostró que no debemos juzgar a los demás». (Sta Teresita «Historia de un alma Ms C 13rº

 

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