SENTIRES DEL ALMA I

silla

Asoma un deseo en el alma. Unas golondrinas cruzan volando por mi ventana. Se lo han llevado.

Los versos se escriben con el alma. No se apalabran. Se contemplan y silencian.

En el campo de trigo, las amapolas sonríen. Mientras lo cruzaba, me invadía su alegría.

Caminaba, pies descalzos sobre la tierra. Y oraba.

Al declive de la tarde, me he sentado frente a la ventana. Tranquilamente, he comenzado a mecer la conformidad.

He salido a pasear por el campo. Y he pedido perdón a la tierra por este sol que la abrasa.

La luna refleja su luz sobre el mar. Paseando por la orilla de la playa, claras las aguas, de luna y de sol.

La oración pasa toda la historia por el alma. Comienza la reconciliación.

Puse la mano en el corazón de Dios. Y sentí latir el corazón de la humanidad.

La riqueza de las relaciones es hallar ese poquito de Dios que aporta y es cada uno. Su conjunto agranda el amor.

Pido perdón a la historia. No siempre la construí con amor, perdón y paz. Y faltó la alegría. Me queda la confianza.

 

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