SENTIRES DEL ALMA

silla

Asoma un deseo en el alma. Unas golondrinas cruzan volando por mi ventana. Se lo han llevado.

Los versos se escriben con el alma. No se apalabran. Se contemplan y silencian.

En el campo de trigo, las amapolas sonríen. Mientras lo cruzaba, me invadía su alegría.

Caminaba, pies descalzos sobre la tierra. Y oraba.

Al declive de la tarde, me he sentado frente a la ventana. Tranquilamente, he comenzado a mecer la conformidad.

He salido a pasear por el campo. Y he pedido perdón a la tierra por este sol que la abrasa.

La luna refleja su luz sobre el mar. Paseando por la orilla de la playa, claras las aguas, de luna y de sol.

La oración pasa toda la historia por el alma. Comienza la reconciliación.

Puse la mano en el corazón de Dios. Y sentí latir el corazón de la humanidad.

La riqueza de las relaciones es hallar ese poquito de Dios que aporta y es cada uno. Su conjunto agranda el amor.

Pido perdón a la historia. No siempre la construí con amor, perdón y paz. Y faltó la alegría. Me queda la confianza.

 

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