CÁNTICO COMO PROCESO DEL ALMA ENAMORADA

figure-6083_960_720

Anna Seguí, ocd

Una lectura de las estrofas 1-13

Introducción
Bien puede decirse que Cántico Espiritual es el testimonio personal de Juan de la Cruz, seguramente su experiencia mística más profunda. El Santo abre su alma y nos cuenta, cantando en poesía, la búsqueda ansiosa del Amado y la dicha conmovedora del encuentro. Es su experiencia vivida y plenitud de su alma, explicada en clave de enamoramiento. Y es invitación a toda alma amante a entrar por este camino. Búsqueda, asomos, esconderse, clamores, gemidos, más asomos y más escondrijos. El Amado se va manifestando a la medida del reclamo, de la súplica ansiosa a la dicha del encuentro.

Definición de Cántico
De entrada, Cántico es definido como ejercicio de amor entre el alma y el Esposo Cristo. Y de tal manera es indecible esta experiencia enamorante que, Juan de la Cruz, da aviso de que “no hay que atenerse a la declaración”, porque la experiencia excede el pensamiento y por ello también la declaración, que no dejará de ser sino un simple balbuceo que dice, sin acabar de decir, lo indecible. Cántico invita más a abrirse a un silencio orante que a toda declaración comunicada, por limitada y pobre, aunque nos llegue rica y provechosa. Juan de la Cruz, sabe que el “el callado amor” es más rico callado que hablado, experimentado que expresado. Y es que, cuando se quiere materializar lo experiencial e indecible, se desfigura y solo nos llega una imagen velada.

Fuente de inspiración
Una de las fuentes de inspiración de Cántico es el Cantar de los Cantares bíblico. El Cantar bíblico, expresa la dicha del enamoramiento humano, el deleite placentero del ser en amores, escenificado en la búsqueda enamorada y ansiosa de los amantes. No hay expresión ni palabra que no vaya envuelta en bondad y belleza. Todo es hermoso en este relato, ágil y diáfano en los decires amables, en los deseos de los abrazos, las delicias de los besos, la fascinación de las miradas, la finura de las caricias. Los amantes se buscan y se embelesan en ternuras envolventes de amor y pasión, fuego y deseo. Todo va en ansia y esperanza de encuentro, hasta poseerse en la excelsitud del amor. En el Cantar de los Cantares Dios se ha casado con la humanidad y le hace permanentemente el amor. “Llévame contigo, amor de mi alma, ven a mí, mi amado es mío y yo soy suya/ Date prisa amor mío”.

Tanto en el Cantar, como en Cántico, el amor, el enamoramiento, la atracción apasionada, polariza todo el escrito desde la primera palabra hasta la última, haciendo que el relato resulte encantador y seductor. En Cántico, todo va contado y cantado y podríamos añadir, danzado místicamente, como vibración de lo que el amor cumplido produce en el alma. Jesucristo es la figura central que provoca la salida y búsqueda ansiosa del ser hacia el Amado. Y el relato es la ágil descripción de la comprensión que el alma ha adquirido por experiencia de este amor transformante. Cristo es el Amado que, amando y entregándose en amor, se deja alcanzar por la amada, cuando esta se ha dejado hacer y tomar por Él. “Allí me dio su pecho/ allí le prometí de ser su esposa”.

Proceso interior
Las canciones poéticas de Cántico son una guía lógica que explican el proceso interior que realiza el alma en su camino transformador. En los principios todo sucede en noche oscura. Salida y búsqueda gimiente son propios de la noche. Lo que se ha atisbado se ha escondido y se queda con dolor y gemido, ansias y deseo. Poco a poco irán asomando los levantes de la aurora, como encuentro y aspiración del aire. Se descansa el alma en los deseos de gloria como plenitud alcanzada, o mejor, regalada por el Amado. Cántico canta y versa toda la historia personal-humana del ser que vive con “ansias en amores inflamada”. Cántico es historia de amor y pasión declarada, que no sosiega y serena hasta cumplido el encuentro, afirmado el amor y consumada la comunión. Hasta quedar todo en gloria: “Ya solo en amar es mi ejercicio”. En conjunto, podríamos decir que, si Cristo es el Amor, si el alma busca y es buscada, y al fin hallada por el Amado para gozo cumplido de este amor, entonces podemos afirmar que nuestro cristianismo es el Cántico y Cantar de los Cantares nuevo-testamentario, que se recita y se vive en clave de amor inflamado y que nos invita a un: “Entremos más adentro en la espesura”. Cántico entronca también con el Canto del Magníficat, en tanto que los dos cantos, resaltan las maravillas que Dios realiza en el alma enamorada.     (Continuará)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s