SENTIRES DEL ALMA VII

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  • En el lecho del dolor, sostuve con frecuencia la mano blanda y blanca de mi madre. La acariciaba suavemente y la besaba con amor. Ahora contengo el dolor, solo poco a poco lo dejo ir. Y en el dolor y la muerte, mi fe esperó el momento resurreccional.

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  • Toda mi infancia y juventud mi madre llenaba la casa. Mujer hacendosa y pulcra. El suelo relucía como un espejo, y los espejos brillaban como espacios de cielo en el hogar. La limpieza se respiraba. Nunca la vi cansada. Dichosa en su casa, con sus labores recreada. Bordadora de sábanas blancas, perfumeaba finura, mi madre, tan amada. Los hijos, el amor y los enfados, el deber y la fiesta, importancia a lo responsable. Mi padre y mi madre. Me ha gustado ser vuestra hija, me gustan mis hermanas y hermano. Gracias familia, una delicia.
  • En pleno monte, sentadas en la cumbre, gritaste: “¡Dioooossss, ¿dónde estás?!” Muy queda y seca te dije: “Aquí”. Te reíste divertida, pero  comprendiste que nuestra tendencia es buscar fuera lo que tenemos dentro. Y Dios siempre nos dice: “Estoy aquí, yo moro dentro de ti”. 
  • “La piedra ha sido removida del sepulcro”. Cristo ha resucitado. Nuestra realidad es una apertura a la luz. La redención del Crucificado-Resucitado todo lo ha sanado y salvado. La luz de Cristo pone nuestra verdad al descubierto y estamos invitados a vivir las obras que la luz ilumina: El Reino de Dios y su justicia. La libertad de hijos-as y no esclavos. La identidad eucarística y el sacerdocio que nos hace celebradoras. Una vida de amor en servicio. La paz de Cristo, Shalom de Dios. La fraternidad y solidaridad como distintivo. Que Dios se ha hecho nuestro amigo. 
  • El aire que respiro y me llena de vida, ¿no es acaso hálito del Espíritu del Resucitado? Resucitados estamos con Él. Dios nos quiere en la alegría y fiesta de la fraternidad.
  • No temer a la muerte. Jesús nos adentra a la vida, la que ansiamos y no tiene fin. La muerte nos pone ante una puerta que nunca nos ha sido abierta. Cuando se abra, se nos desvelará el misterio del anhelo pascual. Solo esperar y confiar.
  • Cuando mi tierra se seca, el Espíritu abre su caudal y la riega. Florecer.
  • Amar es la suave caricia que necesita la humanidad.
  • A medida que me libero de ataduras que encarcelan el alma, me abro a una serena verdad sobre mí. Que libertad tan sabrosa no temer a los sistemas de poder y tener valor para desafiarlos. Ser pobre me hace libre, a la intemperie, me sé protegida.

7 respuestas a “SENTIRES DEL ALMA VII

  1. marivjo 16 abril, 2021 / 9:34 am

    Preciosa y profunda tu reflexión: añoranza y recuerdo amoroso llenos de muerte resucitada. Amén, gracias, Anna

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  2. Paquita serra huguet 16 abril, 2021 / 10:17 am

    Gracias Ana per aproparnos a Deu amb les tevas reflexions. Quina foto mes polida i quins records mes propers.

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  3. Emilio Martínez 16 abril, 2021 / 1:42 pm

    Muchas gracias Anna. Un testimonio bellísimo de esperanza verdaderamente humana, lágrimas de tristeza y también de gozo. Una ausencia que, en Cristo, se convierte en nueva presencia. Un abrazo. Emilio.

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  4. María 20 abril, 2021 / 12:49 am

    Sempre m’emociona el que escrius sobre la teva mare. Penso que ho has fet molt bé, Anna, ella t’agraeix des del cel.
    I el teu afecte familiar es reflecteix en les precioses fotos. Molt bonic.

    Moltes gràcies per compartir.

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