EN LA NOCHE TENER AGUANTE

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Cuando se experimenta una gran sequedad, cuando se pasa por una purificación honda, lenta, dolorosa, asfixiante. Cuando es noche, tengo que tenerme mucha paciencia y aguante, mucha esperanza y confianza. Sé que me pesa el conflicto que mantengo en mi interior con el sistema eclesial, algo que me es inevitable como mujer afectada por la discriminación mantenida por milenios. ¿Cuándo se nos hará justicia?

Sé que otra manera de ser y hacer Iglesia es posible y la hemos de decir y hacer las mujeres. Mientras esto viene y lo construimos, serenar la tensión y tenerme paciencia, la sublevación pasará a ser serena certeza, aunque nunca sumisa resignación. Aguantar la noche, en ella Dios remodela el ser, las intuiciones, hasta que se afirman las convicciones.

Toda certeza interior, Dios la oscurece para purificarla, y solo cuando asoma la luz vuelvo a quedar en segura certeza interior iluminada, tras penosa y larga purificación. Aguanto todo, porque me sé en Dios y le sé a Dios en mí. Me vivo vivida, esta es mi seguridad. Y aguanto todo, hasta que Él me dé aquella luz suya que alegra indeciblemente mi existencia. No quiero otra felicidad sino la de Dios.

Nada persigo, solo me dejo hacer. Al fin, camino hacia el fin. Y ante la puerta de la muerte, quiero llegar serena y segura de que Dios allí me espera, para abrirme y entrar a ser en Él. El camino hacia el fin lo iniciamos al nacer. A la vejez se está más cerca, sin dejar de vivir el ahora y el cada día de la historia. Al fin, morir es entrar -o ser entrada- en otra dimensión, a ser vida de Dios. Todo es vida. El Resucitado destruyó la muerte para siempre. Vivir es nuestro destino, en esta hora y en aquella gloria.

“No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí” (Jn 14,1). Tener aguante, que Dios está de mi parte. Y en el camino, caminar la liberación. Mujeres de la Iglesia, ¡no quedéis indiferentes ante la discriminación que el sistema eclesial ejerce sobre nosotras! Dios nos quiere en libertad e igualdad de condiciones. Las diferencias y la exclusión las han creado los varones eclesiásticos. Dios nos quiere en igualdad de libertad, condiciones y posibilidades. Lo que se nos ha quitado, nos sea devuelto. Lo que se nos ha excluido, sea integrado. Nunca creer que las cosas como están son las correctas. La discriminación afectará siempre la fraternidad. Y Dios nos quiere en fraterna igualdad. Varones eclesiásticos ¿Qué habéis hecho con las mujeres? Mientras Dios ensancha y dilata, vosotros estrecháis, cerráis y asfixiáis.

2 respuestas a “EN LA NOCHE TENER AGUANTE

  1. Pili 21 mayo, 2021 / 7:49 am

    Eres mujer valiente y consecuente , también mujer serena, que Dios te ilumine.

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