DECIRES ORANTES 2

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  •  Dios es el ocupa de mi interioridad.
  • Para hallar la llenura de Dios en mí, tengo que vaciarme de mí. Vacío del pensamiento, la imaginación, las ideas, las imágenes, la dispersión, la programación, los proyectos. Dios está donde halla espacio, no donde el “yo” ocupa su lugar.  

  • En el vacío de todas las cosas se abre el misterio.
  • Busco afanosamente hallarme con Jesús, y descuido ver que soy encarnación suya. Que mi prójimo es el Jesús que busca ser reconocido por mí. Buscamos lejos lo que tenemos a nuestro lado.
  • Vamos hacia Dios encarnados en la humanidad de Cristo Jesús. Y no nos enteramos. 
  • Orar es dirigir el ser al centro de nuestra vida interior, concentrar todo al encuentro con quien sabemos nos vive y nos ama: Dios. Ir de la mano de Jesús para no perdernos. Emergemos Evangelio y vida en el amor. 
  • Oro para ser evangelizada.
  • Cuando la oración está muy en la mente, ha de hacer un largo recorrido hacia el corazón.
  • La oración, en sí misma ya es luz. Pero Dios tiene que abrir brechas, puertas y ventanas para que entre más luz. Vislumbramos la Luz por los destellos que de ella recibimos. 
  • Mi oración se ha sumergido en el espíritu de las Bienaventuranzas, todo el Evangelio se concentra en ellas, por sí mismas son toda la realidad cristiana. “Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”.
  • Encarnados en la encarnación de Jesús, somos humanidad suya. ¿Qué produce ser humanidad de Cristo? ¿Qué Dios reflejamos? Dios es el Padre de las misericordias y Dios de toda consolación.
  • Orar es contemplar el asombro de un amor.
  • Orar es quedar prendados por la fascinación de una belleza.
  • El evangelio tiene que seguir siendo Buena Noticia. El encuentro con Jesús no puede ser repetir viejos esquemas. Él es la novedad siempre actual para hacernos creativos en humanidad nueva. Que la sed de amor que hay en cada ser humano, se exprese en ternura amorosa hacia las personas y toda la creación. Que amar sea crear vida bondadosa y expresarlo con los gestos amorosos, obra de arte alegre y sanadora, los amables besos, las suaves caricias y los saludables abrazos. Una creciente cultura de la ternura, una mentalidad nueva potenciadora del amor que Dios quiere para todos. Una radical fraternidad, que ante Dios somos iguales, sin rangos. Solo Jesús es el Maestro.
  • Oro porque amo y oro porque sufro. Sufrir es tener que asumir situaciones en las que no podemos hacer nada. Llorar en silencio un amor y un dolor. Que el amor también es dolor.
  • Orar es penetrar al interior del ser. Hallar el centro donde somos prendidos por Dios y su esencia nos materializa en encarnación de su propio Hijo. Emerger de este centro esencial, es devenir humanidad de Cristo.

2 respuestas a “DECIRES ORANTES 2

  1. marivjo 13 agosto, 2021 / 9:47 am

    Anna, me emociona saber que estas reflexiones tan profundas y místicas están escritas por una hermana mía de carne y hueso, que cree, ama, busca y camina. Me guardo el texto para, seguro, varios días de oración. Muchas gracias

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    • Anna Seguí ocd 13 agosto, 2021 / 9:58 am

      Y en tus momentos orantes, tenme en tu amor de hermano y amigo, y en tu oración creyente. Gracias por ti. Te pienso muchas veces ante Jesús también. Que estés a placer.

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