A PESAR DE TODO, ¡LIBRES!

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Queridísima Mara: Vengo a desahogar contigo un ¡Ay! contenido en el corazón y que me subleva interiormente. Decirte que, las monjas de vida monástica y contemplativa, volvemos a ser víctimas de los dos últimos prelados de turno, Joao Braz de Aviz y José Rodriguez Carballo, que, más allá de la voluntad del Papa y la ley, nos imponen el Asistente eclesiástico a todas las federaciones. Así, sin más, ordeno y mando, sin posibilidad de apelación para evitar esta imposición.

Tú, Mara, sabes muy bien lo que esto supone para mi temperamento de pasión y fuego, y para mi sentido de la libertad, sobre todo, de la libertad de las mujeres en la Iglesia. Sujetar mi impulso de rabia e impotencia, es lo que llevo a la oración, para que Dios me conceda integrar estos despropósitos, por parte de quienes deberían tener una actitud de colaboración y diálogo fraterno entre las federaciones, y no hacer de su autoridad uso abusivo de poder.

El Papa, en su Constitución, no impone esta figura del Asistente, ni Cor Orans tampoco, aunque su texto, profundamente enmarañado, confuso y farragoso, no dice que sea obligatorio, pero lo envuelve y revuelve de tal manera, que parezca que obliga, y así ha creado gran confusión y malestar entre las monjas. ¿Puede imponerse una Instrucción por encima de la Constitución? En el fondo, este proceder impositivo, traiciona el sentir del Papa, que, a lo largo de su ministerio, ha dado claras muestras de una mirada y un proceder benévolo y libertador hacia las mujeres. Dice Francisco: “Al Señor no le agrada que falte a su Iglesia el icono femenino. Ella que lo engendró con tanta fe, también acompaña al resto de sus hijos; si amamos el futuro, si soñamos con un futuro de paz, debemos dar espacio a las mujeres”. Pero quedan todavía muchas actitudes faraónicas, por parte de prelados que no permiten que “Israel salga de Egipto”. Bastaría una simple libertad para que, las que quieran Asistente, lo tengan, ¡faltaría más!, pero las que no lo queremos, y así lo hemos manifestado, se nos deje andar esa libertad.

Estos dos prelados -presidente y secretario-, que así se imponen a nuestra negativa al Asistente, han desestimado nuestro deseo de autonomía personal, comunitaria y federal. Han ignorado por completo nuestra petición e imponen su voluntad. Es como no reconocer nuestra mayoría de edad para andar nuestro propio camino con autonomía propia. ¿Por qué esta obligatoriedad para las monjas y no para los monjes? Y más, ¿por qué una Constitución solo para las monjas y no para los monjes? ¿Por qué se busca controlar a las mujeres más que a los monjes, o varones en general? El abuso de poder es una triste realidad que se sigue dando en nuestra amada Iglesia. Justamente en un momento y con un Papa que da ejemplo de lo contrario, pero no lo imitan.

El camino de los hijos e hijas de Dios ha de ser de libertad, no de imposiciones. Tales leyes y obligaciones, me traen a la mente aquel decir de Jesús sobre las autoridades de su tiempo: “Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente a los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar”. La verdad, qué obsesión tan desmesurada por imponernos controles clericalistas, porque el Asistente es obligatorio que sea varón y cura. No puede ser una monja.

Mi reacción primera ha sido la de apelar al Papa, pero veo que nadie está por esta labor. Quise también escribir a estos prelados, pero, ¿vale la pena escribir a quienes dan tan clara muestra de no querer escuchar, e imponer sus criterios? Donde no hay nada que hacer, dejar pasar, y Dios proveerá por nosotras. Las mujeres en la Iglesia ya no vamos a callar. Si callamos ante la injusticia, el poder se hincha y la injusticia se propaga. El silencio ante la injusticia nos hace culpables.

Tengo claro que, en la Iglesia, sobre todo en la vida religiosa, hay una gran actitud de sumisión por parte de las mujeres y más las monjas, a todo lo que digan y decidan los prelados por nosotras. Esto es fruto de una larga historia de exclusión, imposición, control y autoritarismo hacia nosotras. Y esto no nos lo quitaremos de encima si esperamos que el Sistema lo cambie. La libertad no nos ha de venir dada por lo que decidan los eclesiásticos, ni por el Sistema. La libertad la hemos de tomar nosotras, porque nos la ha regalado Dios, por encima de los poderes político y religiosos. En esto, todos estamos en igualdad de condiciones, falta creerlo y ejercerlo. En el cristianismo nadie ha de estar por encima de nadie. Dios nos iguala en la fraternidad. Los servicios son para ayudar, no para imponer voluntades propias.

Y también apelaría a una desobediencia responsable, como la de Jesús ante las autoridades de su tiempo. Él se atrevió a romper con normas y leyes esclavizantes. Hizo lo que estaba prohibido y lo hizo a los ojos de todos, por eso le fue como le fue, hasta acabar en la cruz. Es desde la base como se irá creando una Iglesia más pobre, humilde y sencilla, y esta es la que hemos de construir las religiosas y el laicado, desde las convicciones interiores y la libertad que tenemos en Cristo Jesús. A pesar de este avasallamiento, somos las amadas de Jesús y ¡libres en Él!

Hoy, a las mujeres, ya no lograrán acallarnos nueva mente. Dios ha oído nuestro gemido y quiere libertarnos. Es Dios mismo quien está en ello. Y si Moisés tuvo que acudir varias veces ante el faraón para que les dejara salir de Egipto, ahora nos libertará también de manos de quienes ejercen el autoritarismo propio de las más férreas dictaduras. Dice José Mª Diez-Alegría, en su libro “Fiarse de Dios y reírse de uno mismo”: “Los católicos pueden contemplar con un suave humor y con bastante libertad las desorbitadas pretensiones de la autoridad de la jerarquía. No enfadarse, pero sí mantener sus derechos a la libertad de conciencia y a la necesaria libertad de su fe”. En otros dos párrafos añade: “Ver con ironía la prepotencia de los que mandan”. Y sigue: “Hay que dar más libertad en este campo; de lo contrario nos quedaremos finalmente con una Iglesia donde no habrá más que católicos conservadores fundamentalistas y luego gente poco o nada practicante”. Todo esto ya está sucediendo.

Querida Mara, reza por mí, para que en verdad sepa tomar una actitud de buen humor. Al fin, lo que quiero es vivir una vida para el Evangelio y “pasar haciendo el bien”, como Jesús. Que solo hay que creer en Él. Fuera de Jesús y su Evangelio, todo sobra.

Tuya siempre y en comunión. Nura.   (Anna Seguí ocd)

16 respuestas a “A PESAR DE TODO, ¡LIBRES!

  1. patirocaanez 17 septiembre, 2021 / 12:16 am

    Me hizo recuerdo a Santa Teresa de Jesús y a Santa Catalina de Siena, que no callaron y escribieron a cuanto prelados y hasta al Papa, para hacer escuchar su opinión. Oraré por usted y por todas las fraternidades femeninas, para que la voz de la mujer, sea atendida. Dios sea en su corazón.

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    • Anna Seguí ocd 17 septiembre, 2021 / 5:58 pm

      Y no callaremos. Dios quiere igual dignidad para sus hijos e hijas. Que las cosas se realicen por las maneras dialogadas y confrontadas, no por imposiciones propias de dictaduras. Lo que las mujeres queremos vivir, las mujeres lo hemos de decidir. Sí, reza por mí, no es tiempo de sumisión, es tiempo de levantar la voz ante la injusticia que padecemos. Segura estoy que el Papa no quiere estas imposiciones. Un abrazo y en comunicación

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  2. marivjo 17 septiembre, 2021 / 9:43 am

    Mi querida hermana ANna: Lo primero que se me ha ocurrido hace un rato, al leer el evangelio de hoy («andaba Jesús predicando…acompañado DE ALGUNAS MUJERES»), es meterme con Jesús en plan de coña y le he dicho: «pero cómo se te ocurre semejante barbaridad»… pues eso: ahora y siempre por los siglos de los siglos. Y te añado: a todos los niveles (el que pueda entender que entienda). No te enfades más de lo que ya estás y sigue levantando la voz…¡que no estás sola!, Contigo, un abrazo

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    • Anna Seguí ocd 17 septiembre, 2021 / 10:01 am

      GRACIAS por comprender-me y comprrnder-nos. La causa de las mujeres ya está ganada, porque Dios ha oído nuestro reclamo y sale por nosotras Salvador y libertador. Ya no vamos a callar, Dios quiere romper los yugos de la imposición que cargan sobre nosotras. Y reza por mí, te lo agradezco de corazón. Gracias por ti.

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  3. Antoni Clausell 17 septiembre, 2021 / 1:52 pm

    Més del mateix, germana Anna. Aquesta església pareix que encara recule en aspectes tan importants com en la igualtat entre hòmens i dones. La jerarquia no s’adona que elles són vertaderes i autèntiques deixebles, que acompanyaven també a Jesús, que escoltaven les seues paraules igual que els 12.
    En fi, preguem per a que Déu ilumine a tots aquells que en lloc de mirar endavant, s’enroquen en actituds que de cristianes tenen ben poc.

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    • Anna Seguí ocd 17 septiembre, 2021 / 4:43 pm

      Gràcies Antoni. Com Moisés, tindrem que apelar moltes vegades perquè en deixin lliures. Segura estic que aquesta llibertat s’obrira pas inspirada per Déu mateix. Déu vol la Llibertat dels seus fills i filles, no ens vol sota el jou de les imposicions dels eclesiàstics. Gràcies per les teves paraules.

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  4. Amparo A 17 septiembre, 2021 / 4:08 pm

    Me resulta increible que ese desprecio , y arrogancia hacia las mujeres ,este ocurriendo , en esta epoca , por parte de los debian haberse leido el evangelio detenidamente, ni siguen a jesus ,ni siquiera al Papa , ni judio ni gentil ni esclavo etc. Estan auyentando a las mujeres de lo que creen su chiringuito. No solo a las mujeres.

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    • Anna Seguí ocd 17 septiembre, 2021 / 4:38 pm

      Gracias, querida Amparo. Todo son signos de que Dios quiere liberarnos del yugo de las imposiciones. Sí, es vergonzoso que nos traten así. Ellos, aferrados al poder actúan como dictadores, no como hermanos en Jesús.

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  5. Remedios 17 septiembre, 2021 / 4:11 pm

    Ese tutelaje al que los clérigos se aferran, los convierte en cómplices directos de esa minoría de edad, de la que no quieren que salgan las religiosas contemplativas.
    Les vendría bien las palabras de Arthur Schopenhauer » Los espíritus profundos cuestionan la realidad del libre albedrío, y los superficiales , junto con las masas no lo hacen.
    La Iglesia siempre llega tarde a todo…pero eso no nos puede impedir hacerles ver que somos personas adultas con todos los derechos. Son ellos los que tienen que comprender…

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    • Anna Seguí ocd 17 septiembre, 2021 / 4:34 pm

      Gracias, Reme, por tu decir. Estos prelados, faltos de buen entendimiento, siguen cargando sobre nosotras el insoportable yugo de la imposición. Ya Santa Teresa, en su tiempo los temía. Segura estoy que Dios ya ha escuchado nuestro lamento y ha comenzado a abrir un camino de Liberación para nosotras. Las actividades faraónicas sucumbirán.

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    • Cecilia 18 septiembre, 2021 / 5:57 pm

      No sé de qué nos extrañamos, la iglesia, como todas las instituciones inventadas y dominadas por el hombre, trata de manejar/manipular a todo lo demás como si fueran niños o menores de edad incapaces de caminar por sí solos y con las mujeres lo han tenido muy fácil ya que el trato dispensado desde siempre ha sido como seres menores y sumisos. Difícil tarea luchar contra algo como eso desde dentro.

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      • Anna Seguí ocd 18 septiembre, 2021 / 6:15 pm

        Muy difícil y con frecuencia muy desalentador. El impulso instintivo, e incluso racionalmente, sería dejarlo todo. Pero hay una certeza interior, Dios hace justícia. Dios nos quiere en la fraternidad que nos iguala. Lo enaltecido será abajado, lo excluido será dignificado. Una realidad nueva ha comenzado. Contempla y descubrela. Con amor y comunión. Reza por mí. Yo lo haré por ti.

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  6. Pili 28 septiembre, 2021 / 7:08 am

    Porqué no escribes al Papa? Porqué no?

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    • Anna Seguí ocd 28 septiembre, 2021 / 8:14 am

      Porque al Papa ni le llega la carta de una pobre monja. Ya fue así años ha, que le escribí por este mismo tema y a causa de estos mismos prelados. El Papa es un prisionero del Sistema. A sus intentos de Liberación le han cortado las alas. Muchos le desean la muerte, lo han tachado de hereje. Mi carta solo le causaría más dolor, porque el Sistema no sabe de libertad, ni de amor. El Sistema no quiere ser tocado. Solo puedo agarrarme a la seguridad de que Dios «derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes». El camino ha de ser de confianza. Dios nos quiere libres y nos librará del yugo de la imposición y de los sometimientos… Esta liberación ya está en camino. Vivir la esperanza y la confianza es lo que Dios quiere de mí.

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