DE LA POESÍA

 

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Queridísima Mara: Te escribo para agradecerte el libro de tus poesías, en verdad me ha gustado mucho y me ha sido deleitable su lectura. En él, en cada verso, te hallo entera, tu originalidad queda manifiesta, riquísima en imágenes, destreza en el lenguaje, ágil en decires, bondad y belleza, vida y pasión, amor y dolor, plasmada va la vida misma, y un no sé qué que queda balbuciendo.

Y como yo no soy poeta ni hija de poetas, sino labradora y cultivadora de naranjos, un poco troglodita y algo salvaje también; me limito a corresponderte con este ensayo mío que no logra ser poesía, pero sí ejercicio del alma como tierra labrada, semilla sembrada y siega de trigo dorado y limpio. ¿Te gustará?, pues ya me dirás.

A ver si por lo menos te penetra su contenido, detectando en él aquella pasión del ser que Dios purifica con sangre y fuego, porque, la pasión mueve a pasiones y estas, si van desordenadas, crean violencia y devastación. Sin embargo, la pasión ordenada y bien orientada, es fuerza motriz que mueve a compromiso con la historia y a disfrute de la vida en el amor.

Al fin, el ser humano se mueve por gustos, apetitos, vehemencias, aficiones, preferencias muy vivas, sensibilidad y sensualidad, fuerza, dominio y poder, amor y pasión, todo esto y mucho más arde en nuestro ser que, salido de su cauce, es la causa del desorden y el caos. Pero también queda puesta de manifiesto la muestra del equilibrio si el alma anda ordenada en amor y verdad, manteniendo en el centro y en lo interior la voluntad de Dios, para bien del ser humano.

En nosotros, en mí, todo va movido y constituido según cómo está la pasión que anima nuestro ser. Dice bien el fraile y poeta de Fontiveros, Juan de la Cruz: “Traiga un ordinario apetito de imitar a Cristo en todas las cosas”. Es así que, si tal hiciéremos, todo se andaría en armonía y paz, con mucha libertad. Apetecer todo lo bueno que Dios ha puesto en nosotros para nuestra felicidad. Andemos libres, algo atrevidos también, no tengamos miedo de aventurar la vida.

Desde mi cueva orante y cultivando naranjos, te mando este escrito sencillo y sentido que me ha brotado del alma. Te pienso y te quiero, tuya de todo corazón.  Nura

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DE LA DUDA A LA ESPERANZA

Clavar en tu cruz mi cruz, un clamor del corazón.
Vaciar y silenciar en Ti su herida y su dolor.
Ante la duda, ¡surja la esperanza! 

Que tu sangre se derrame, penetre en mis venas y la purifique.
Que tu carne se una a la mía, la toque, y la sane.
De carne y de sangre, ¡de tierra y de barro soy! 

En el aquí y ahora de la historia,
en el aquí y ahora de la mía personal;
han pasado siglos, ¡incluso milenios!
y se sigue produciendo el caos primordial.
En mi carne, en mi sangre, de tierra y de barro,
¡paraíso terrenal! 

La fascinación del Edén es el deseo,
deseo y avidez de placer y poder.
En el paraíso de la creación la serpiente sigue acechando.
En el jardín de la redención la flama ardiente sigue llameando.
Por dura y oscura que sea la prueba, no hay que temer.
La esperanza es la fuerza que me mantiene en pie. 

¿Cómo no claudicar ante quien te reclama y desea?
Es humano sucumbir ante la prueba regalona de placer.
Que Dios me conceda la fuerza para que me halle fiel, al fin.
La fidelidad purifica la tierra, mi carne.
La fidelidad purifica mi sangre, me hace revivir. 

No puedo ni quiero dañar a los que amo y me aman.
¿Acaso depende todo de mi responsable libertad personal?
Por Ti, es posible la purificación de la mente.
Por Ti, es posible la limpieza del corazón.
De carne, de sangre, de barro. Liberados al fin. 

Todo se ha realizado a favor del ser humano.
Un hálito vivificador alienta el deseo del bien, del amor y la belleza.
No, no será el mal que se trague la vida ni la felicidad.
Dios nos mira con amor, y el amor nos salva, no el mío, ¡el de Dios!
Elijo amar y ser amada. Al fin, Jesús es quien ama en mí.
¡Sea, hágase! De la duda a la esperanza.
                                                                           Anna Seguí, ocd

 

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CANTAR DE LOS CANTARES

Cantar de los Cantares 4 16                                                                          Anna Seguí Martí, ocd

Introducción                  

El sorprendente y atrevido escrito del Cantar de los Cantares es un libro de la Biblia, que forma parte de los llamados escritos o meguillot. Los cristianos, lo hemos insertado en los sapienciales. La fecha de composición y su autor son desconocidos, algunos lo datan hacia el siglo IV-III a.C. El libro es un claro canto al amor, su significado etimológico significa “El más bello de los cantares” y “El Cantar por excelencia”. Todo el texto está impregnado de palabras enamorantes, dichas con atrevida libertad, cosa que causa sorpresa dentro de la Biblia por su lenguaje erótico y sensual. Por doquier, sobresalen expresiones, poéticamente descritas, de la alegría y felicidad que el amor causa en la pareja que se ama, se desea y se posee en entrega ilusionada, fascinadora y atrayente. Es encantador percatarse que, la iniciativa para decirse el amor, lo mismo surge de él que de ella, este hecho causa asombro, sorprende esa libertad, porque no era lo habitual en la sociedad de aquel tiempo y hasta bien entrado el nuestro.  Sigue leyendo

SER ORANTES ES NUESTRA IDENTIDAD  

El-silencio-despierto         Anna Seguí Martí, ocd

Definición orante    

La definición teresiana de la oración es de una hondura y belleza insuperable, para nada piadosa-angelical, sino muy humana, plenamente relacional, profundamente encarnada, deleitosamente afectiva y vinculante, esencialmente cristiana y eclesial: “Que no es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama” (V 8, 5). Una oración que no es soledad en la nada o el vacío, sino llenura de una presencia y relación enamorante con el Tú viviente: Jesús. Esta presencia dentro de ella es la seguridad de Teresa, su genialidad y maestría, el gustazo de ser orante. Todo lo halla dentro y aventura en ello la vida.  Sigue leyendo