PALABRA DE SU PALABRA

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Queridísima Mara: Llevo un tiempo de gozo interior, sostenido a lo largo de la jornada, sin que los aconteceres, positivos o negativos, me afecten en detrimento de este sereno gozar. Y esto entra también de lleno en los momentos orantes. Es así que, en la oración mantengo una actitud atenta, como si percibiera que Dios, dentro de mí, me pide permiso para hacerme palabra de su Palabra. Y le digo que sí, que lo realice en mí. En la noche, Dios dispone mi terreno para la siembra. Crece la Palabra como trigo para la cosecha. Todo quiere devenir de Dios. Sigue leyendo

SER PROFETA

 

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Queridísima Mara: en nuestra última conversación, te expliqué esa evolución que siento crecer en mí. Me siento nacer en la dimensión de Nuevo Testamento, de seguidora de Jesús y su Evangelio, como nunca lo sentí vivir en otro momento. Y siempre te acabo explicando la realidad profética que bulle dentro mí como llamada y misión. Esto también es camino abierto y realidad interior en evolución. Y me dices que te explique cómo lo vivo, cómo lo siento realizar interiormente, cómo deviene la llamada y el lanzarme a definirme atrevidamente como profeta e hija de profetas y de la casta de Elías. Te escribo a corazón abierto para explicarte todo esto. Al fin, el Carmelo es tierra de profetas, otras hermanas veo con este carisma y lo hablamos también. La Iglesia es realidad profética y todos somos sacerdotes y profetas como identidad de pertenencia a Cristo que nos hace lo que Él es: sacerdote y profeta. Sigue leyendo

ASUMIR LAS CRISIS

 

JODER

Queridísima Mara: Te sabía pasándolo mal, ante lo cual, mi deseo de verte se había intensificado para que, si tú querías, pudieras abrirme tu corazón y desahogar en el mío todo aquello que te es demasiado penoso y agobiante. Te escuché con atención amorosa, porque esta es siempre mi actitud con todo lo que te acontece y te afecta. Inmediatamente fui percibiendo la densidad y hondura de tu crisis. Reconozco que, por un momento, sentí temor y temblor ante cualquier movimiento que puedas hacer en el estado en que te encuentras. Pero me puse en oración y el temor se desvaneció, dando paso a la tranquila y segura confianza en el Señor. Sigue leyendo

OPTAR POR LA PAZ

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Queridísima Mara: La paz, de esto quiero tratar hoy contigo. Prime en nosotras la urgencia de orar ante Dios el don de la paz. La estamos triturando a fuerza de violencia, incluso cuando creamos conflicto en nuestra propia y cotidiana convivencia. Optemos siempre por la paz.

Leemos en Teresa de Jesús: “¡Paz, paz!, hermanas mías, dijo el Señor, y amonestó a sus Apóstoles tantas veces. Pues creedme, que si no la tenemos y procuramos en nuestra casa, que no la hallaremos en los extraños” (2M 1,9); “Cualquier desasosiego y guerra se puede sufrir con hallar paz adonde vivimos” (4M 1,12).

La palabra hebrea “Shalom”, es mucho más amplia que el simple deseo de tranquilidad y bienestar; es fundamentalmente la paz del corazón, es reconciliación con uno mismo, con Dios y con los hermanos. Es plena comunión con la historia, con sus luces y sombras, asumida con perdón misericordioso. El Shalom hebreo bíblico es la paz de nuestra casa interior, ofrecida y deseada a los de cerca y a los de lejos, a todos los seres humanos, como una bondad sin límites, como una fusión amorosa de amantes. La paz acoge razas, naciones y religiones, las aúna en armonía reconciliadora. Sigue leyendo

HOMO SAPIENS

 

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Queridísima Mara: Me deleité leyendo tu carta cuando me decías que puedes afirmar que, para ti, la vida solo tiene un valor: “el amor que somos capaces de regalar y acoger”. Me parece muy bonita y muy profunda tu afirmación. Y me vino a la mente el decir de Teresa de Jesús que encaja bien para este momento tuyo que sientes vivir como experiencia de iluminación. Señala Teresa con su genial agudeza: “En llegando a tener con perfección este verdadero amor de Dios, trae consigo todos los bienes. Somos tan caros y tan tardíos de darnos del todo a Dios, que, como Su Majestad no quiere gocemos de cosa tan preciosa sin gran precio, no acabamos de disponernos”. Y muy dispuesta te veo a engrandecer este amor a Dios y a los hermanos. ¡Felicidades por este don maravilloso! Sigue leyendo

ADELINA

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Queridísima Mara: Te cuento una sencilla anécdota de cuando todavía era una joven novicia. Recuerdo que, poco antes de comenzar la misa de los domingos, llegaba una señora muy anciana, vestida de negro, su ropa era muy sencilla y desgastada; usaba alpargatas que, nada más entrar en la iglesia se las quitaba y descalza, se iba acercando al presbiterio. Era todo un ritual dominical, siempre igual. Recogido el calzado en las manos y acunado en su pecho, de pie y sin distracción alguna, se santiguaba, miraba el sagrario, se santiguaba, miraba el Cristo, se volvía a santiguar, volvía a mirar el sagrario, volvía a mirar el Cristo, volvía a santiguarse. Sus labios musitaban alguna oración, mientras la mirada quedaba clavada en el Cristo que pende a lo alto y en el centro del presbiterio, solo y sin ornamentos que molesten el crudo gesto de su dolor y desnudez. En nuestra iglesia Cristo lo ocupa todo y así queremos que sea. Sigue leyendo