HOMO SAPIENS

 

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Queridísima Mara: Me deleité leyendo tu carta cuando me decías que puedes afirmar que, para ti, la vida solo tiene un valor: “el amor que somos capaces de regalar y acoger”. Me parece muy bonita y muy profunda tu afirmación. Y me vino a la mente el decir de Teresa de Jesús que encaja bien para este momento tuyo que sientes vivir como experiencia de iluminación. Señala Teresa con su genial agudeza: “En llegando a tener con perfección este verdadero amor de Dios, trae consigo todos los bienes. Somos tan caros y tan tardíos de darnos del todo a Dios, que, como Su Majestad no quiere gocemos de cosa tan preciosa sin gran precio, no acabamos de disponernos”. Y muy dispuesta te veo a engrandecer este amor a Dios y a los hermanos. ¡Felicidades por este don maravilloso! Sigue leyendo

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ADELINA

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Queridísima Mara: Te cuento una sencilla anécdota de cuando todavía era una joven novicia. Recuerdo que, poco antes de comenzar la misa de los domingos, llegaba una señora muy anciana, vestida de negro, su ropa era muy sencilla y desgastada; usaba alpargatas que, nada más entrar en la iglesia se las quitaba y descalza, se iba acercando al presbiterio. Era todo un ritual dominical, siempre igual. Recogido el calzado en las manos y acunado en su pecho, de pie y sin distracción alguna, se santiguaba, miraba el sagrario, se santiguaba, miraba el Cristo, se volvía a santiguar, volvía a mirar el sagrario, volvía a mirar el Cristo, volvía a santiguarse. Sus labios musitaban alguna oración, mientras la mirada quedaba clavada en el Cristo que pende a lo alto y en el centro del presbiterio, solo y sin ornamentos que molesten el crudo gesto de su dolor y desnudez. En nuestra iglesia Cristo lo ocupa todo y así queremos que sea. Sigue leyendo

FUEGO DE NOTRE-DAME

Incendio en la catedral de Notre Dame de París

Queridísima Mara: En mi oración del Viernes Santo, me limité a estar en silencio ante Dios, contemplando el misterio del amor y el dolor, el sufrimiento y la cruz, la muerte al fin.

Hace tan solo un momento, el mundo entero ha contemplado con horror y pena, el incendio de Notre-Dame, y todos nos hemos conmovido ante la posible pérdida del magnífico patrimonio de la humanidad que supone la histórica catedral de París. A Dios gracias, tras las impactantes llamas que sobresalían devoradoras del gran templo, hemos respirado aliviados al ver con asombro que, en su interior, casi todo quedó intacto. Sigue leyendo

EDITH STEIN. PALABRAS PARA EL DIÁLOGO

 

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Queridísima Mara: Con gran alegría te comunico la noticia de la publicación del nuevo libro, sobre Edith Stein, que ha elaborado nuestra hermana Paqui (Sellés Juan). Toda la comunidad celebramos con gozo este proyecto, que ya vemos realizado y publicado en las librerías. Lo vivimos como motivo de fiesta para toda la comunidad y felicitación a Paqui. Sigue leyendo

ENCUENTRO ORANTE

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Queridísima Mara: Te cuento. Fui convocada para tener un encuentro con un grupo que querían les hablara sobre la oración. Fue una experiencia muy hermosa, participativa y vinculante. El contento era general y fluía la alegría de la comunión fraterna.

Era deseo mutuo que la reunión transcurriera desde la bondad del Evangelio, que nos moviera solo el amor, el deseo de Dios y el encuentro con Jesús que anima la fe. Sigue leyendo

DE LA POESÍA

 

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Queridísima Mara: Te escribo para agradecerte el libro de tus poesías, en verdad me ha gustado mucho y me ha sido deleitable su lectura. En él, en cada verso, te hallo entera, tu originalidad queda manifiesta, riquísima en imágenes, destreza en el lenguaje, ágil en decires, bondad y belleza, vida y pasión, amor y dolor, plasmada va la vida misma, y un no sé qué que queda balbuciendo.

Y como yo no soy poeta ni hija de poetas, sino labradora y cultivadora de naranjos, un poco troglodita y algo salvaje también; me limito a corresponderte con este ensayo mío que no logra ser poesía, pero sí ejercicio del alma como tierra labrada, semilla sembrada y siega de trigo dorado y limpio. ¿Te gustará?, pues ya me dirás.

A ver si por lo menos te penetra su contenido, detectando en él aquella pasión del ser que Dios purifica con sangre y fuego, porque, la pasión mueve a pasiones y estas, si van desordenadas, crean violencia y devastación. Sin embargo, la pasión ordenada y bien orientada, es fuerza motriz que mueve a compromiso con la historia y a disfrute de la vida en el amor.

Al fin, el ser humano se mueve por gustos, apetitos, vehemencias, aficiones, preferencias muy vivas, sensibilidad y sensualidad, fuerza, dominio y poder, amor y pasión, todo esto y mucho más arde en nuestro ser que, salido de su cauce, es la causa del desorden y el caos. Pero también queda puesta de manifiesto la muestra del equilibrio si el alma anda ordenada en amor y verdad, manteniendo en el centro y en lo interior la voluntad de Dios, para bien del ser humano.

En nosotros, en mí, todo va movido y constituido según cómo está la pasión que anima nuestro ser. Dice bien el fraile y poeta de Fontiveros, Juan de la Cruz: “Traiga un ordinario apetito de imitar a Cristo en todas las cosas”. Es así que, si tal hiciéremos, todo se andaría en armonía y paz, con mucha libertad. Apetecer todo lo bueno que Dios ha puesto en nosotros para nuestra felicidad. Andemos libres, algo atrevidos también, no tengamos miedo de aventurar la vida.

Desde mi cueva orante y cultivando naranjos, te mando este escrito sencillo y sentido que me ha brotado del alma. Te pienso y te quiero, tuya de todo corazón.  Nura

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DE LA DUDA A LA ESPERANZA

Clavar en tu cruz mi cruz, un clamor del corazón.
Vaciar y silenciar en Ti su herida y su dolor.
Ante la duda, ¡surja la esperanza! 

Que tu sangre se derrame, penetre en mis venas y la purifique.
Que tu carne se una a la mía, la toque, y la sane.
De carne y de sangre, ¡de tierra y de barro soy! 

En el aquí y ahora de la historia,
en el aquí y ahora de la mía personal;
han pasado siglos, ¡incluso milenios!
y se sigue produciendo el caos primordial.
En mi carne, en mi sangre, de tierra y de barro,
¡paraíso terrenal! 

La fascinación del Edén es el deseo,
deseo y avidez de placer y poder.
En el paraíso de la creación la serpiente sigue acechando.
En el jardín de la redención la flama ardiente sigue llameando.
Por dura y oscura que sea la prueba, no hay que temer.
La esperanza es la fuerza que me mantiene en pie. 

¿Cómo no claudicar ante quien te reclama y desea?
Es humano sucumbir ante la prueba regalona de placer.
Que Dios me conceda la fuerza para que me halle fiel, al fin.
La fidelidad purifica la tierra, mi carne.
La fidelidad purifica mi sangre, me hace revivir. 

No puedo ni quiero dañar a los que amo y me aman.
¿Acaso depende todo de mi responsable libertad personal?
Por Ti, es posible la purificación de la mente.
Por Ti, es posible la limpieza del corazón.
De carne, de sangre, de barro. Liberados al fin. 

Todo se ha realizado a favor del ser humano.
Un hálito vivificador alienta el deseo del bien, del amor y la belleza.
No, no será el mal que se trague la vida ni la felicidad.
Dios nos mira con amor, y el amor nos salva, no el mío, ¡el de Dios!
Elijo amar y ser amada. Al fin, Jesús es quien ama en mí.
¡Sea, hágase! De la duda a la esperanza.
                                                                           Anna Seguí, ocd