ORAR LA HUMANIDAD

gente-del-mundo-thumb112679 Orar la humanidad es aprender a esclarecer la mirada para ver con los ojos de Jesús, mirar como mira Dios. Mirada amorosa, interesada por nuestro cuidado, ojos que penetran el ser herido para ver el ser necesitado y atenderlo. En la oración, cada rostro humano tiene un nombre y una necesidad, una herida y un dolor, un reclamo y una esperanza. Nadie quede fuera de nuestra realidad orante, ¡NADIE! Sigue leyendo

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ORAR ENAMORADOS DE DIOS

7ba76d92f86ce74d392c502d08826becEl orante cristiano está llamado a ofrecer al mundo la benevolencia de una oración amorosa. Orar el Amor y orar por amor al Amor. Dios es todo Amor, Padre-Madre amoroso, que se deleita amándonos y favoreciéndonos. Orar es estar confiadamente arropados en Dios. Nada satisface tanto ni relaja más que vivir enamorados. Crear una relación enamorante con Dios, con Jesús, y vivir relajadamente descansados en Él, esto nos alivia psíquica y físicamente.  Sigue leyendo

SER AFABLES

amarOrar nos configura como personas, porque, si lo que nos humaniza son las relaciones personales, orar será configurador de un estilo de humanidad que se llama cristiana, por cuanto nos pone rostro y figura a semejanza de Jesús: «aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas» (Mt 11,29); «amaos los unos a los otros como yo os he amado» (Jn 15,12). Sigue leyendo

TÚ EN MÍ

Gustav Klimt El besoLa bondad y belleza de Tú en mí, radica en aquella verdad que constato día a día: todo se realiza en la realidad de mi propio barro, mi pobreza y mis fallas.  Nada de mí, por oscuro que sea, le es espantable a Dios. Esto, en sí mismo ya es una fiesta. Y en la anchura sin límites de su comprensión, su gracia y misericordia actúan en mí, en mi propio barro y pecado, hasta valerse de lo que es debilidad en mí. Señor, “Tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro y Tú el alfarero; todos somos hechura de tus manos” (Is 64,8). Sigue leyendo