RESURRECCIÓN DE LÁZARO

01DOMINGO V DE CUARESMA /CICLO-A  (Jn 11,1-45)

Jesús es la oferta de vida en favor del ser humano. Él lucha salvíficamente restaurando la vida e instaurando el bien. Sus milagros deben servirnos para descubrir el significado profundo libertador y resucitador.

La familia de Betania son amigos de Jesús, el evangelio pone de manifiesto que Lázaro era su amigo: “Señor, tu amigo está enfermo”. Las palabras de las hermanas de Lázaro son el reclamo de quien confía en Jesús como sanador de la enfermedad, súplica ansiosa de quien espera algo extraordinario del amigo que les ama. 

Jesús se entretiene antes de ponerse en camino, cuando llega, Lázaro había muerto y Marta se lo reprocha: “Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano”, pero ante el amigo, Marta hace un gesto de confianza hacia él segura de que Dios le concederá cuanto le pida. “Tu hermano resucitará”. Jesús quiere provocar el gesto de la confianza en Marta, quiere que le sepa vivificador de la vida y no solo sanador de enfermedades, le dice: “Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá”. Marta hace confesión de fe ante las palabras de Jesús reconociéndolo como el Mesías esperado: “Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios”.

Jesús conmovido por el sufrimiento de las amigas llora la pérdida de lázaro, sufre con ellas implicado en su dolor, y llora también por la actitud de María que le muestra reproche más que confianza. Aquella actitud contemplativa de otrora se ha tornado hostilidad, a María se le ha secado la confianza y Jesús sufre ante su postura resentida.

En el sepulcro, Jesús se dirige al Padre, y con la fuerza de su Espíritu Santo rompe los sellos de las ataduras de la muerte, mandando que abrieran la puerta para hacer volver a la vida a Lázaro. “Gritó con voz potente: “Lázaro, ven a fuera”; “desatadlo y dejadlo andar”; al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en Él”.

Lo importante del relato del evangelio no es tanto si esto fue un hecho histórico o no, si Jesús resucitó muertos y curó enfermos o no. Lo fundamental arranca de la confianza que Jesús quiere provocar en mí, la enseñanza de aquello que nos quiere transmitir a nosotros, descubrir lo oculto e interpelante en cada uno. ¿De qué muertes debo ser resucitada, de qué dolencias curada, de qué debilidades fortalecida, de qué oscuridades esclarecida?

De Jesús hay que esperar siempre nueva vida, la muerte no puede tener la última palabra en nosotros, sino la vida de Dios en cada uno. ¿Está Jesús en medio de nosotros, le prestamos atención para que el amor de la intimidad y la confianza sean generadores de vida?

Lo decisivo del creyente es la radical fe que confía en el Dios de la vida, y en Jesús su enviado. Su Palabra todo lo transforma. Jesús obra con la inmediatez creadora del Padre dando vida y subyugando la muerte. Jesús, como Dios, es recreador de vida, lo que ordena se produce, en él todo redunda en favor de la vida y de la humanidad queriéndola hacer nueva.                                              Anna Seguí Martí ocd

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