LA ORACIÓN TRANSFORMADORA DEL SER Y DEL HACER

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Por Anna Seguí ocd

Introducción

Dice Teresa: “En esto de oración es lo que me habéis pedido diga alguna cosa”. “Yo no hablo ahora en que sea mental o vocal para todos; para vosotras, digo, que lo uno y lo otro habéis menester” (C 21,7).

La oración, ser orante es una opción personal de todo creyente. Es una consecuencia de ser cristiano, porque es una acogida del mandato del Señor: “Velad y orad” (Mt 26,41); “orad siempre sin desfallecer” (Lc 18,1). Todo creyente que vive comprometidamente su fe, oye y escucha la voz del Señor. Orar es base fundante para ser cristiano consecuente con lo que decimos creer. Orar no es patrimonio concreto de nadie. Desde la fe en el Dios de Jesús, el Padre, orar es algo congénito. Es llevar metido en las entrañas el don y la posibilidad de la plena vivencia y convivencia relacional con el Dios que nos ama, con Jesús, que nos vive desde dentro. “El Señor está dentro de vos. Este, pues, es buen tiempo para que os enseñe nuestro Maestro, y que le oigamos y besemos los pies porque nos quiso enseñar, y le supliquéis no se vaya de con vos” (C 34,10) Sigue leyendo

BALBUCEOS DE POETA

 

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Cuando oro, tantas veces frente a la ventana, juego a ser poeta de balbuceos, expresando mi sentir a Dios. Tempranea, las luces del pueblo tintinean soñolientas por su larga vela nocturna, de sueños y desvelos.

En el horizonte, la sombra de la noche se desvanece, cuando clarea una muy tenue luz. El cielo recibe los primeros rayos del sol, levantándose de su lecho de mar  y se eleva escalando el cielo, desplegando su potencial luminoso. Sigue leyendo